No hay familia cubana que no tenga un familiar, un amigo o un conocido muerto en el estrecho de la florida. Esta iniciativa tiene el objetivo de:
1. contribuir al acercamiento de las dos comunidades.
2. Sensibilizar a todas las cubanas y cubanos con este fenómeno que, sin dudas, es una tragedia nacional.
Bases para la convocatoria.
1. Se hará una colecta pública en la que participen cubanos de dentro y fuera de la isla.
2. Se aceptará solamente un peso cubano o 5 centavos dólar por cubano.
3. Para elegir el proyecto del monumento se convocará a un concurso para artistas o personas interesadas de cualquier nacionalidad.
4. El jurado para la elección del proyecto estará integrado en lo posible por 3 miembros, dos de los cuales deben ser residentes permanentes en la isla en el momento de la convocatoria. Deben contar con una probada trayectoria artística.
5. Los organizadores tendrán voz en la elección pero no voto.
6. El pago al artista estará en dependencia del dinero recaudado, no siendo nunca inferior a los 800 dólares.
7. El artista podrá intervenir o no en la ejecución de su proyecto.
8. El dinero recaudado sera depositado en una cuenta bancaria por payo. Los contribuyentes podrán dejar su nombre o no en una lista.
Características del monumento.
1. El monumento debe reflejar la tragedia de la emigración cubana, por el estrecho de la florida.
2. debe estar constituido por dos partes perfectamente reconocibles como integrantes de un todo único pero que se ubicarán separadas. Una de ellas en un sitio del territorio cubano mientras que la otra se ubicará en territorio norteamericano. En ambos casos con acuerdo a las normas de ambos países. Los sitios han de ser lugares significativos para la comunidad cubana.
3. El monumento en su totalidad, incluyendo el pedestal, plataforma o base donde se sustente no será mayor a la altura de un hombre promedio de 1.75 m. tendrá 90 cm de profundidad, recordando cada una de las millas del estrecho. El ancho no tendrá más de 1m.
4. Debe estar diseñado para que ambas partes coincidan de sur a norte.
5. Excluyendo la base del monumento la pieza será de mármol y bronce.
Alfredo Felipe Valdés
Artemisa, 20 de 0ctubre de 2010
martes, 16 de noviembre de 2010
NADA PUEDE CERRARLE EL PASO AL HOMBRE
Amigo del mundo,
Tú, que gracias al milagro del ciberespacio has llegado a esta nota, y quizás puedas viajar libremente, debes saber que los cubanos para viajar tienen que obtener una autorización gubernamental y someterse a los más complicados mecanismos. Debes saber que de ellos, los médicos, tienen que pedir además, una "carta de liberación" - ese es su triste nombre- al ministro de salud y para obtenerla han de esperar más de 5 años, incluso si se encuentran jubilados o separados del sistema nacional de salud, todo esto en virtud de la resolución No. 54 del 2 julio de 1999. Amigo, tanto si quieres como si odias a la revolución cubana, yo te pido que ruegues junto conmigo porque los míos disfruten del derecho que tú gozas, seguramente sin pensar cuán grande es tu privilegio. Pide también que puedan ganar con su trabajo los medios para hacerlo. No pido aquí levantar armas contra la Revolución Cubana, porque también es mía, te pido que levantes tu apoyo porque viaje la gente cubana. Piensa en lo humillante que resulta pedir en 2010 una "carta de liberación", imagínate esperándola como si fueras un ciervo. La única manera humana de querer es ayudar, lo único que merece ayuda es la gente. Y si en verdad quieres a la revolución cubana también la ayudarás propiciando con tu firma, que permita el transito libre de la gente por la cual- no me limito al decirlo- un día triunfó. Olvida si odias o simpatizas con la revolución, no te preguntes si quien esto escribe merece crédito o es detestable. Piensa en la PERSONA, en la persona que como tú intenta elegir a diario su camino y tiene anhelos parecidos a los tuyos. En esta petición que te hago no hay nada de política, no la encabezo diciendo ni siquiera que es una campaña contra el gobierno cubano, es una petición, te repito por el HOMBRE. El hombre viaja hoy y viajó siempre por instinto. Es un instinto humano lo que tiene cerrado el paso. Los cubanos sabemos, como tú, que el mundo creció y se hizo sabio gracias a los viajes. NADA PUEDE CERRARLE EL PASO AL HOMBRE. Si lo crees justo, amigo, da tu firma para que ayudes a que el camino se abra. Quizás un día podamos encontrarnos.
AlfredoFelipeValdés
Ciudadano cubano y del mundo
Artemisa, La Habana, Cuba, 10 de noviembre de 2010
Tú, que gracias al milagro del ciberespacio has llegado a esta nota, y quizás puedas viajar libremente, debes saber que los cubanos para viajar tienen que obtener una autorización gubernamental y someterse a los más complicados mecanismos. Debes saber que de ellos, los médicos, tienen que pedir además, una "carta de liberación" - ese es su triste nombre- al ministro de salud y para obtenerla han de esperar más de 5 años, incluso si se encuentran jubilados o separados del sistema nacional de salud, todo esto en virtud de la resolución No. 54 del 2 julio de 1999. Amigo, tanto si quieres como si odias a la revolución cubana, yo te pido que ruegues junto conmigo porque los míos disfruten del derecho que tú gozas, seguramente sin pensar cuán grande es tu privilegio. Pide también que puedan ganar con su trabajo los medios para hacerlo. No pido aquí levantar armas contra la Revolución Cubana, porque también es mía, te pido que levantes tu apoyo porque viaje la gente cubana. Piensa en lo humillante que resulta pedir en 2010 una "carta de liberación", imagínate esperándola como si fueras un ciervo. La única manera humana de querer es ayudar, lo único que merece ayuda es la gente. Y si en verdad quieres a la revolución cubana también la ayudarás propiciando con tu firma, que permita el transito libre de la gente por la cual- no me limito al decirlo- un día triunfó. Olvida si odias o simpatizas con la revolución, no te preguntes si quien esto escribe merece crédito o es detestable. Piensa en la PERSONA, en la persona que como tú intenta elegir a diario su camino y tiene anhelos parecidos a los tuyos. En esta petición que te hago no hay nada de política, no la encabezo diciendo ni siquiera que es una campaña contra el gobierno cubano, es una petición, te repito por el HOMBRE. El hombre viaja hoy y viajó siempre por instinto. Es un instinto humano lo que tiene cerrado el paso. Los cubanos sabemos, como tú, que el mundo creció y se hizo sabio gracias a los viajes. NADA PUEDE CERRARLE EL PASO AL HOMBRE. Si lo crees justo, amigo, da tu firma para que ayudes a que el camino se abra. Quizás un día podamos encontrarnos.
AlfredoFelipeValdés
Ciudadano cubano y del mundo
Artemisa, La Habana, Cuba, 10 de noviembre de 2010
DATOS CUBA

La Revolución Cubana triunfó justo cuando el pueblo de Cuba más lo necesitaba y quería. De hecho, sin el pueblo, no hubiera podido lograrse (1)*. Baste decir que la cifra de muertos contó los 6000, además de los miles de torturados y desaparecidos. El triste inventario no excluye a mujeres, ancianos y niños lo que demuestra que la revolución cubana, al menos, no fue un proceso impostado, como ocurrió en otras latitudes, sino un fenómeno autentico, consciente y renovador.
Salvo una parte ínfima, comprometida con los altos intereses de la ganancia y el lucro, la Revolución contó con el apoyo de campesinos, obreros, intelectuales, científicos, gente del comercio y otros sectores de la sociedad. El apoyo no fue solo de afecto. Mediante bonos se recaudaron grandes sumas de dinero para contribuir con la causa que era común a todos (2), y en la que todos arriesgaron una porción de su vida.
Poco apoco la guía de la Revolución se concentró alrededor de unas pocas organizaciones, cuya unión no se realizó sin tropiezos. El Directorio Revolucionario, fuerza paralela al 26 de julio y dirigida por José Antonio Echeverría, discrepaba incluso de la figura de Fidel Castro, líder del 26 de julio, al menos hasta la famosa Carta de México, cuando se acuerda unir fuerzas. El malogrado intento de José Antonio y el directorio de tomar el Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957, privó a Cuba de un camino que tal vez hubiera llevado a buen fin los intentos de la revolución en Cuba y con ello colmar las justas aspiraciones de soberanía para su pueblo.
La Revolución finalmente triunfó, como ocurre casi siempre cuando la voluntad popular interviene. También la dictadura de Batista se vio privada del apoyo de EU, con lo cual ya estaba irremediablemente sentenciada. No hay dudas de que el triunfo vino a ser el suceso más importante en la historia de Cuba y de paso uno de los fenómenos más importantes de toda La América, quizás comparado solo con la revolución de las trece colonias casi 200 años atrás.
Se esperaba entonces de un proceso así, la llegada de la plenitud definitiva, el vehículo de la total liberación. Se esperaba la tolerancia, el respeto a la opinión, la observancia estricta de todos los derechos y libertades por los que todo un pueblo batalló durante siglos.
Sin embargo, poco a poco, a veces de manera sutil y otras con rudeza manifiesta, el proceso torció el rumbo escudado en su genuino origen, en el apoyo popular que lo llevó a la cumbre y en suma, en la imagen de justicia social y bondad que mostró al mundo a partir de una continua propaganda de reconocimiento propio.
Desde el primer año del triunfo revolucionario, se vieron por todas partes los signos de lo que hoy es la inmovilización económica, social y espiritual de todo un pueblo a partir de una represión que en este punto ya no es política ni social sino biológica, como lo atestigua el hecho de que el miedo rompa matrimonios que quisieran continuar juntos, amigos que por prudencia se abstiene de compartir sus simpatías.
El horror comenzó desde el inicio: las purgas que sufrió el Ejercito Rebelde al mismo triunfo de la revolución (3), la censura a la producción artística recogida en Palabras a los intelectuales (4), discurso de Fidel Castro, después del documental p.m., el encarcelamiento de Heberto Padilla por su libro de poesía Fuera de juego(5), la Parametración de la educación y la cultura, los campos de concentración llamados por Fidel Castro UMAP(6), los fusilamientos, el control estatal con la colectivización forzada, la supresión obligatoria de la propiedad privada, la vigilancia y control sobre cada ciudadano y la imposibilidad de viajar fuera del país fueron poco a poco inmovilizando la sociedad cubana lo que, por muchos tiempo, la comunidad internacional ignoró.
Este informe, como se explicará en lo adelante, intenta aportar datos concretos, sin intención de sistematizar, ni abarcar, que ayuden a entender y examinar de una manera global por qué la revolución liberadora terminó siendo el arma opresora sobe el pueblo de Cuba. Sabemos que todas las observaciones que contienen este informe, se han documentado anteriormente y a veces de manera más prolija, en ocasiones a costa de la vida de los propios ejecutores.
Este informe se pondrá a disposición de todos los organismos internacionales que puedan ejercer una influencia concreta en el gobierno de Fidel Castro, a fin de liberar a 11 millones de cubanos de una condición absurda y humillante propia de épocas medievales. Para ello, el documento se concentra en cotejar las regulaciones y leyes que sobre tópicos de la sociedad ha impuesto el gobierno de Fidel Castro y que por su propia esencia violan derechos elementales de los seres humanos. Se intenta demostrar que el cuerpo de leyes y tanto las instituciones que las auspician como el funcionamiento anómalo, antinatural y humillante que de ellas se derivan no solo violan los derechos elementales de los cubanos, sino que implican un retroceso social y humano que transforma la sociedad toda en un modelo de sociedad medieval en tiempos modernos, ya que no se limita a dañar sectores de la misma por un gobierno en específico sino que compromete los principios básico que deben regir a toda sociedad que, aunque imperfecta, sea democrática, moderna y sensata. Por tanto se concentra en las evidencias generales, en la demostración de que la esencia del proyecto es antinatural. Se quiere resaltar además el pésimo ejemplo que constituye para el resto de las naciones en el intento de alcanzar la verdadera democracia y la justicia social.
Espero que contribuya a movilizar la influencia y el corazón de todos los que buscan la justicia del mundo. Pero a aquellos que perdieron su vida bajo el régimen de Fidel Castro, a aquellos que vieron sus más caros y naturales sueños frustrados por el odio y la intolerancia, siempre inútil y mediocre, a mi generación convertida en un páramo, a mi gente, dedico estos Datos sobre Cuba.
Alfredo Felipe Valdés
Artemisa, 1 de noviembre de 2010.
(1)PARA CONSULTAR LAS CITAS VER ANEXO
Introducción
Este informe, como se apuntó sumariamente en el preámbulo, trata de resumir las normas de relación que el gobierno cubano ha establecido para el funcionamiento de la sociedad cubana y que demuestran que con ello ha provocado una regresión social que nos ubica al nivel de las sociedades medievales o quizás faraónicas.
Este documento no se concentra en denunciar los atropellos puntuales sino las normas, expresiones de una ideología, que permiten y respaldan la multitud de violaciones y abusos que sufre hoy el pueblo cubano. Como se aclara en el párrafo anterior se seleccionaron algunas, leyes y resoluciones que por sus características y consecuencias sobre los individuos, demuestran que la sociedad cubana no funciona a tenor de los logros que en materia de derechos humanos ha alcanzado el mundo en las últimas décadas. Derechos que, como se sabe, son inconsultos, inherentes e inalienables y garantizan que un individuo pleno construya una sociedad sana y plena. En otros momentos del texto se refieren los principios de funcionamientos que rigen determinada relación sin ilustrar las leyes o las resoluciones que los permiten porque en muchas ocasiones las autoridades niegan el acceso de los ciudadanos a los documentos necesarios. En la medida de lo posible se incorporarán al documento nuevos datos sobre estos temas.
Se han seleccionado algunos ejemplos por cada rama tratada, obviando los datos comunes al resto del mundo en cuanto a represión, corrupción de los gobiernos y en definitiva aquellos elementos que demuestran que el mundo merece una transformación seria y real pero que a su vez no justifica una involución como la de Cuba.
El autor y los colaboradores de Datos Cuba son cubanos de nacimiento, mayores de edad que no se agrupan en ningún partido político, ni organización social. Actúan por propia voluntad y sin responder a los intereses de ningún país, organización o persona ajena al proyecto y por el cual no buscan lucro alguno. Realizan la iniciativa en virtud del Artículo 19 de La Declaración de los Derecho Humanos: “todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.”
En el grupo se incluyen personas de variadas opiniones religiosas, políticas y culturales que han decidido colectar información, brindar información o conformar el proyecto. Se ha respetado el derecho a preservar el anonimato de quienes así lo han estimado y se ha incluido los nombres de aquellos que lo han preferidos teniendo en cuenta que este proyecto no comporta un compromiso político ni de otra naturaleza, salvo aquel derivado de la verdad, ampliamente colegiada en cada una de sus páginas.
Estructura, material y método
Dado su carácter fragmentario, la estructura de Datos Cuba es meramente expositiva. Los datos recogidos se agrupan según la relación temática de los sectores de la sociedad tenidos en cuenta en el informe. Se realizan observaciones al margen cuando se cree que aportarán luz en un tema que por su compleja demostración y subjetividad no indique de manera obvia la naturaleza del asunto tratado. Siempre que se ha podido se incluyen, ya sea en el texto, al pie de página o en el anexo, las leyes, resoluciones, directrices personales de los líderes de la revolución u otros documentos que permitan instrumentar de manera irrefutable los datos acopiados en el contenido. La ausencia de estos elementos, en la mayoría de los casos, se debe a la imposibilidad de acceso a estas informaciones controladas por el gobierno o los organismos de su dependencia y a la falta de divulgación de datos y cifras lo cual, de paso, constituye otra de las violaciones graves que sufren hoy los cubanos.
La obtención de los datos se efectuó a partir de la consulta de material bibliográfico variado aprovechando en lo posible los documentos de toda índole emitidos por el gobierno cubano. También resultó de utilidad la observación y la búsqueda junto al ciudadano en concreto porque una de las características fundamentales de este fenómeno estriba en la aplicación de medidas que aunque tiene base en las leyes, a veces desatinadas, no llegan a respetarse y permiten un margen de arbitrariedad abrumador.
En lo adelante, si es posible, Datos Cuba se hará acompañar de encuestas, entrevistas y otros documentos que avalen los datos recogidos. Se reitera que lo irregular de los datos en Cuba, la imposibilidad de acceder a ellos, impide aportar elementos con mayor claridad.
SALUD PÚBLICA.
A partir de 1964 el gobierno de Fidel Castro asumió el control exclusivo del Sistema de Salud cubano tal como ocurrió en el resto de las esferas de la vida social, económica y política en Cuba. Durante casi medio siglo asumiendo esta responsabilidad, el gobierno cubano ha presentado su Sistema de Salud como un modelo a seguir y no dudó en calificarlo de “potencia mundial”. Sin embargo, es posible que en esta rama sea donde se evidencie con mayor nitidez las violaciones y atropellos que durante todos estos años han regido la relación del Estado con relación al individuo. Algunas de las situaciones más graves de este sector se describen a continuación.
Situación del personal de la Salud Pública.
El profesional formado hasta hace al menos una década, con un alto rigor docente, no es tratado por el Estado con la consideración que merecen los años que le tomó formarse a golpe de esfuerzo personal. Así contempla cómo otros sectores sociales son ampliamente mejor retribuidos jugando una función social ni remotamente comparable. Este trabajador, que económicamente pertenece al estrato social medio-bajo y lleva una vida de carencias injustificables, tiene que presenciar como su gobierno utiliza los resultados de su trabajo como bandera y carta de triunfo para exportar una imagen de preocupación y desvelo por el bien de su pueblo y de otros del tercer mundo, ignorando que la situación real es mucho más compleja.
Especial mención merece el sometimiento extremo que implica para todo trabajador subordinado al Ministerio de Salud Pública (MINSAP) la Resolución Ministerial 54 del 2 de julio de 1999. Emitida por el entonces Ministro de Salud Pública Dr. Carlos Dotres Martínez, es una de las violaciones más humillantes que sufren los derechos humanos en Cuba. Según dispone esta Resolución todo trabajador subordinado al MINSAP, en caso que desee salir definitiva o temporalmente al extranjero, tendrá que solicitar obligatoriamente su “liberación” del sector a su Ministro, lo cual significa que será retenido durante 5 años sin alternativa posible. A partir de los 5 años el ministro decide cuándo firma la carta de liberación del trabajador que desea viajar. Durante muchos años aquellos que decidían viajar enfrentaban mítines de repudio y castigos que incluían sanciones laborales y ubicaciones en lugares que no se correspondían con la función del médico. Esto último todavía puede verse con relativa frecuencia. Con esta regulación se le impide a la mayoría de los médicos que asistan a congresos internacionales a pesar de contar con las debidas invitaciones. En este caso el ministerio actúa de manera selectiva y permite la asistencia según sus decisiones. Esta regulación es igualmente válida para un recién graduado como para quien acumule 20 años de trabajo, todos serán retenidos durante un mínimo de 5 años antes de ser autorizados a viajar. Existen muchísimos casos en que la espera se prolongó hasta casi 7 años. Incluso los médicos y estomatólogos y el resto de los profesionales de la salud, ya jubilados son retenidos por 3 años por su exministro quien, sin un término preciso de tiempo, es en última instancia decide según su voluntad quién y cuándo será “liberado”. La carta de liberación es el nombre del documento que avala el permiso. (1)
Las guardias médicas, a las que está virtualmente obligado este profesional, transcurren en la mayoría de las ocasiones bajo condiciones deplorables de alimentación y muchas veces también de higiene, no siendo raro que en el cuerpo de guardia de un policlínico u hospital no haya agua corriente para asearse las manos y la comida para el personal de guardia además de mal confeccionada en muchas ocasiones es de la peor calidad (2). Estas guardias médicas suelen hacerse cada 5 o 6 días, dado la carencia de personal, y hace décadas que no son retribuidas. Es de aclarar que nunca se ha escrito que sean obligatorias pero su incumplimiento implica sanciones para quien no las realice. Tampoco son debidamente pagados la antigüedad, el riesgo biológico, ni la nocturnidad (por ejemplo, durante muchos años al personal de enfermería se le pagó la absurda cifra de 6.00 pesos mensuales por nocturnidad, o sea, unos 0.25 centavos dólar USD), así mismo no son debidamente pagados los cargos docentes y administrativos que le suman aproximadamente de 2 a 4 dólares USD al salario mensual de quien asume esas responsabilidades.
El Ministerio del Trabajo, mediante su Resolución No. 16 de 2005, fijó el salario básico mensual para este sector entre los 257.00 pesos (poco menos de 13.00 dólares USD) para los técnicos y los 627.00 pesos (algo más de 31.00 dólares USD) para los médicos especialistas de segundo grado. Con este magro salario el trabajador, dada la carestía de la vida, podrá apenas alimentar a su familia por 7 días motivo por el cual está obligado a aventurarse en las más variadas actividades de la economía informal o del mercado negro. Hay que agregar que los profesionales de la salud tienen prohibido la realización de cualquier otro oficio o función paralelos a su profesión. Estas limitaciones se establecen a partir de resoluciones de la política laboral del país. En el caso de los médicos este aumento salarial representó alrededor de 48.00 pesos (menos de 2 dólares USD) con relación al salario mensual que tenían en ese momento. Esto fue recibido por los trabajadores con indignación y fue tomado como una profunda falta de respeto. El gobierno vio su aumento como otro logro porque desembolsaba unos 8 millones de dólares USD a toda la masa laboral cubana de los cuales al maltratado médico recibían solo 2 dólares cada mes.
En medio de estas condiciones, el referido “aumento” salarial de 2005, motivó que dos médicos, los Dres. Rodolfo Martínez Vigoa y Jeovany Jiménez Vega, entonces trabajadores de Guanajay, municipio al oeste de Provincia de La Habana, redactaran una carta al entonces Ministro de Salud Pública Dr. José Ramón Balaguer Cabrera donde le exponían el criterio mayoritario que generó semejante decisión. Para tratar de evitar que concretaran su iniciativa se les coaccionó y amenazó de todas las maneras, incluidos los clásicos actos de repudio organizados por el Partido y el Sindicato. Esta carta fue respaldada por la firma de 300 trabajadores que compartieron ese criterio y fue entregada el 11 de noviembre de 2005 en el Ministerio de Salud Pública. (3) los documentos serán publicados en lo adelante El Ministerio jamás respondió. Como única respuesta, los dos médicos que tuvieron la iniciativa fueron inhabilitados para el ejercicio de la Medicina en todo el territorio nacional por tiempo indefinido, mediante Resoluciones Ministeriales inapelables. Para intentar legitimar estas sanciones, quienes manejaron el caso recurrieron a la adulteración de documentos y a la manipulación y tergiversación de los hechos, acusando a ambos médicos de haber engañado a sus compañeros entregando un documento desconocido por ellos amparado con sus firmas, algo desmentido por las copias de los documentos acuñados en el momento de su recepción. Aquí no es posible precisar si en aquel momento hubo reacciones similares en otras provincias, pero se cita este caso por ser muy ilustrativo del modus operandi que continúa rigiendo la postura del Estado y de la manera que soluciona el Ministerio de Salud Pública las diferencias con sus trabajadores. Así mismo será tratada cualquier iniciativa semejante, de cualquier trabajador en cualquier lugar de Cuba. En el momento de redactar este documento ambos médicos continúan inhabilitados hace ya 4 años. Esto hace años que está en pleno conocimiento de todas las instancias centrales de este país, incluida la Fiscalía General, pero continúa impune. Uno de estos médicos, el Dr. Vigoa, decidió abandonar el país después de 4 años de vejaciones y se le informó, por parte de funcionarios del ministerio de salud que a pesar de ser expulsado, y encontrarse por decisión ministerial, fuera del sistema de salud cubano desde hace casi 5 años, tiene que pedir la carta de liberación al ministerio que lo expulsó. La esposa del Dr. Vigoa, estomatóloga de profesión, fue separada de su cargo y sufrió otras represalias. Desde ahora este matrimonio tendrá que esperar al menos 5 años. Esta resolución da pie a que los profesionales mal vistos sean atormentados y se le extienda el tiempo de espera de manera indefinida. Con este ejemplo se evidencia, incluso más que con el resto de los elementos aquí planteados, que el Ministro y demás dirigentes de los círculos del poder en Cuba no tienen límites en el maltrato y en la violación de los derechos de los trabajadores de este sector y lo ejercen con total impunidad.
Situación asistencial.
La situación asistencial en la Atención Primaria de Salud se ha deteriorado considerablemente durante la última década como consecuencia directa de la prioridad establecida para el envío de médicos y tecnólogos hacia las Misiones Médicas en el extranjero, que en este momento representan alrededor de la mitad de los médicos en activo. Cuando un médico deja su lugar de trabajo no siempre se cuenta con un sustituto de forma inmediata y generalmente la población se ve afectada de varios modos, ya sea porque quien lo releva viene a tiempo parcial o porque este paciente tiene que trasladarse a un consultorio más lejano y por lo mismo más congestionado de trabajo, donde tendrá que esperar durante horas para ser atendido. En la mayoría de los casos las direcciones municipales de salud optaron por concentrar las poblaciones de pacientes en menos locales ante la escases de médicos en la atención primaria. El médico que en Cuba se queda tendrá que asumir el trabajo de los que parten. Incluso se han dado situaciones puntuales realmente dramáticas en que un Policlínico que cubre 22 consultorios ha quedado de momento siendo atendido por 2 médicos para el seguimiento de todos los programas. Es válido aclarar que cuando se produce alguna de estas situaciones el médico en cuestión continúa recibiendo exactamente el mismo salario por asumir el trabajo de sus colegas ausentes. Incluso es sumamente frecuente que todo un municipio o un territorio determinado, quede privado del servicio de determinada especialidad porque el único especialista con que se contaba fue enviado al extranjero a una de las referidas misiones de trabajo.
En el caso de la atención secundaria, la situación asistencial también sufren esta afectación aunque bastante más atenuada, pues las Misiones Médicas solicitan sobre todo especialistas en M.G.I. de la atención primaria. En el caso de los hospitales e institutos las situaciones más agudas se producen por problemas del aseguramiento logístico y de infraestructura. El trabajo del médico se ve limitado por la frecuente carencia de recursos como material gastable para los tratamientos clínico-quirúrgicos, por la disponibilidad limitada de reactivos de laboratorio, placas para radiografías o de los medicamentos mismos que faltan con frecuencia. A esto se suma el deterioro estructural de muchas instalaciones que con frecuencia no cuentan con servicio de agua corriente, tienen mala ventilación o carecen de aire acondicionado. Se dan casos de Unidades Quirúrgicas cerradas durante meses por problemas estructurales.
Igualmente afecta la gestión del médico el pésimo estado del parque de ambulancias disponible, que se traduce en maltrato involuntario al paciente que tiene que esperar en ocasiones hasta 6 u 8 horas por un traslado, tratándose a veces de situaciones clínicas potencialmente letales en las que el tiempo es decisivo. El servicio de urgencias es deficitario, el traslado de pacientes desde sus casas a los hospitales es precario por la escases de ambulancias, muchas en mal estado. La mayoría de las veces el traslado se realiza por los medios del paciente con todos los peligros que trae.
Aunque hace algo más de 5 años el país inició un programa de reparación de muchas instalaciones de Salud, en la mayoría de los casos la única reparación en décadas, esto no las alcanzó a todas ni siempre se terminaron con la mejor calidad, como norma fueron reconstruidas en un tiempo excesivamente prolongado a veces se terminó en años lo que pudo terminarse en pocos meses, lo que causa molestias a la población y propicia el robo de materiales de construcción y demás recursos encareciendo el costo final de la ejecución de la obra. Generalmente, una vez terminada la reparación no se sigue una tarea de mantenimiento sistemático, provocando el deterioro en estas instalaciones.
En la atención primaria se observa una situación bastante heterogénea. Del propósito original, hace unas dos décadas, de garantizar un consultorio típico con su médico, su enfermera y todo el instrumental por cada 120 familias, se fue pasando a través de un progresivo deterioro al estado actual en que no queda preciso el número de pacientes a atender que puede llegar a contarse por miles, atendidos en ocasiones por un interno de sexto año de la carrera. Del modelo de consultorio típico sólo se conservan contadísimas excepciones y por lo general a través de los años se tomaron por consultorio, en el mejor de los casos, viviendas confiscadas a personas que emigraron o cualquier local desocupado que se adaptó a ese fin. La regla en general es el ya local pequeño, mal iluminado y peor ventilado, la mayoría de las veces sin agua corriente para asearse las manos.
En la atención secundaria, salvo felices excepciones, la mayoría de los hospitales tiene un deterioro estructural más o menos marcado, con la carencia o escases de agua corriente en las salas, con servicios sanitarios en estado deplorable y malas condiciones de limpieza que frecuentemente se asocian a la presencia de plagas de insectos con el riesgo potencial de extender enfermedades nosocomiales.
Situación de la docencia.
La llamada “municipalización” de la enseñanza universitaria, o sea, el pretendido fin de crear una Universidad en cada municipio del país, ha tenido un impacto nefasto en la calidad de la formación docente, al menos para el caso de la Medicina. Este experimento, llevado a cabo durante la última década, surge como consecuencia directa de la llegada de decenas de miles de estudiantes de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) a raíz del desastre del huracán Mitch. Y está muy bien ayudar a otros, pero todo debe ser bien estudiado y debieron crearse las condiciones de infraestructura necesarias para que esto no derivara en un problema, sobre todo si al final se decidió prolongar el programa de la ELAM más allá de las 10 graduaciones programadas cuando se lanzó la idea. Los estudiantes extranjeros desplazaron a los nacionales de las facultades históricamente reconocidas de Ciudad de La Habana y de las capitales provinciales a los municipios, donde ahora el estudiante cubano se ve confinado delante de una computadora y recibiendo clases de un docente que con frecuencia no está preparado con el rigor que este nivel de enseñanza requiere. La combinación de lo anteriormente dicho y el prurito de graduar a toda costa y a cualquier precio la cantera que garantice el constante relevo del personal que cubre las Misiones Médicas en el extranjero, ha venido a debilitar todos los eslabones de la cadena docente. Durante la última década y al menos hasta el curso pasado, se asistió a la degeneración de los requisitos exigidos antes en todos los niveles. Por solo citarlos: el egresado de preuniversitario que ya arrastraba la secuela del fracasado experimento homólogo en los anteriores niveles de enseñanza llegando con pésima base y al que se le exigió cada vez menos índice académico para ingresar a la carrera, se le privó de asistir a los centros tradicionales de enseñanza preclínicas, el cual ya no sería en los centros docentes de consagrado prestigio como el Instituto “Victoria de Girón”, frente a profesores con décadas de experiencia en su asignatura, sino frente a una computadora en un Policlínico municipal y frente a profesores que se estrenaban como tal. Luego durante el resto de la etapa de formación clínica el estudiante apenas asistiría dos veces a la semana al hospital. Llegado a su sexto año pasaría su etapa de internado, decisiva en la consolidación de los conocimientos del futuro egresado, cubriendo el trabajo asistencial en un consultorio médico sustituyendo a algún médico que estaría de Misión Médica en el extranjero. Ya graduado, este joven podrá terminar la especialidad de Medicina General Integral (M.G.I.) en sólo 2 años, cuando con el método tradicional antes del año 2000 se hacía en un total de 4 años. Incluso, este Residente en M.G.I. podrá hacer junto a esta, una segunda, así llamada, “especialidad paralela”, por ejemplo Oftalmología y se graduará de ambas especialidades a la vez en sólo dos años, aunque pueden encontrarse combinaciones “paralelas” tan pintorescas como hacer a la par Medicina Intensiva y Anestesiología. Los estudiantes de las diferentes tecnologías de la Salud, una vez superado su primer semestre y sin terminar el primer año de su formación, han sido enviados a alguna de estas decenas Misiones Médicas en varios países del tercer mundo. Las misiones médicas representan, en estos momentos, la primera fuente de ingreso a la economía cubana cuyo monto se calcula en calcula en 5000 millones de dólares. El servicio de cada médico se evalúa en 3500 dólares al mes de los cuales el profesional solo recibe 50. Estos profesionales son continuamente vigilados en sus misiones y aquellos que decidan abandonar el país tienen prohibición de entrada a Cuba de manera permanente.
Compilación: Alfredo Felipe Valdés y un individuo que prefiere no identificarse-
(1)En varias ocasiones se ha impedido la salida a trabajadores de la salud que tienen su pareja esperando un hijo y se encuentra fuera de Cuba, ya sea por haber abandonado el país o por ser extranjera. Otras veces se trata de trabajadores jubilados que desean visitar a sus hijos residentes en el extranjero y tiene que esperar de 3 a 5 años para que el ministro les de la autorización, la “carta de liberación”.
(2)El Hospital Ciro Redondo de Artemisa, sirvió como cena a sus médicos, el 31 de diciembre, harina de maíz, huevos revueltos y arroz.
(3)El autor de este trabajo es colaborador y firmante de la mencionada carta pero no cuenta, por el momento, con la aprobación del resto de los colegas para hacer pública la misma. En estos momentos el Dr. Jiménez se dirige nuevamente a las autoridades para que enmienden esta injusticia. El autor quiere además trasmitir su preocupación por el desenlace de este asunto. El Dr. Jiménez y él comenzaron una huelga de hambre en febrero de 2010 para exigir la devolución de los títulos retirados a los galenos y la depusieron por el compromiso de los órganos d la seguridad del estado para buscarle solución al asunto. Es probable que el Dr. Giménez emprenda otra huelga de no obtener satisfacción en sus demandas. Hago un llamado a la comunidad internacional para que no permita esta nueva injusticia en Cuba.
AGRICULTURA
La agricultura fue de siempre la principal fuente de sostén de la economía en Cuba. La revolución tomó medidas con relación a este sector desde el mismo triunfo. La carta que se presenta en el anexo demuestra que las verdaderas aspiraciones del campesinado cubano se frustraron con el paso del tiempo y que la colectivización inducida, el centralismo y el inmovilismo, no solo han dañado al campesino sino también a la agricultura. Durante años más del 50% de las tierras cultivables en Cuba se encontraban abandonadas pues era el estado quien decidía qué labor realizar. En estas condiciones la tierra fue presa de la mala hierba quedando improductiva. Otro buen porciento de la tierra, casi toda de dominio estatal, se dedicaba al cultivo de la caña, aplicando políticas no rentables y técnicas obsoletas que condujeron a la desaparición casi total de la industria azucarera en el país. Además de esta política errónea, la cual queda demostrada con los cambios que se vienen dando precariamente en Cuba, el control estatal, ha significado una fuente de violaciones constantes de los derechos más elementales de los campesinos y demás trabajadores relacionados con el sector.
Los datos sobre este tópico han sido recogidos contando con la información brindada por varios campesinos en distintos municipios de la provincia de La Habana. De esta manera se trató de cotejar las informaciones que pudieran resultar contradictorias a fin de lograr los datos más precisos posibles. En este caso, como en muchos otros no se puede contar con las resoluciones o leyes que avalan los procederes del Estado porque como ya se ha dicho en otro lugar de este documento es política del Estado no permitir el acceso de los individuos a estos documentos. De tal manera que los datos objetivos, compartidos por todos los campesinos entrevistados, son los siguientes:
Desde el inicio la política del gobierno fue tratar de colectivizar a todos los campesinos en las llamadas cooperativas de producción agropecuarias CPA, y bajo el control de la asociación nacional de agricultores pequeños ANAP. La historia no recogerá los mecanismos represivos que en muchas ocasiones se usaron para lograr este objetivo, las intimidaciones, las amenazas y las prohibiciones que dieron lugar a esta colectivización forzada. Una vez dentro de la CPA, los campesinos no tienen el derecho de retirarse de ella si no encuentran útil su permanencia en ella. Por esta causa se les puede confiscar la tierra y sufrir el decomiso de sus bienes materiales. Los campesinos tampoco tienen derecho a retirar de la cooperativa, los bienes que en ella lograron.
Toda la producción de la tierra o aquella derivada del trabajo del campesino se controla por el estado, quien es la única vía para la distribución, venta y comercialización de los productos, so pena de perder la tierra o sufrir multas o confiscaciones. Este proceso se verifica a través de centros de acopio, que en la práctica han demostrado atrasar el proceso de distribución. Encarecer el producto y provocar la pérdida de recursos. La inoperancia de estas entidades provoca pérdidas de cosechas enteras por falta de recogida o recepción del producto. En este sentido hay que agregar que el dañado no solo es el campesino sino también el pueblo porque se ve privado de los productos alimenticios que necesita y además todo lo perdido se paga después con fondos públicos. Como se ve, estos centros de acopio tratan de hacer la función de intermediarios entre el productor y consumidor, tarea que no le es permitida a ningún particular ni al propio campesino.
El campesino y el centro de acopio establecen un contrato que estipula los productos que el campesino tiene que darle a la institución, fijándose el tiempo y en ocasiones induciendo el producto a cosechar. Por su parte acopio no establece contrato escrito con el campesino, sobre los insumos a los cuales el campesino tiene derecho. Esto permite el incumplimiento por parte de la entidad estatal, y a la vez el control sobre las cosechas. Los insumos y demás elementos necesarios para la labor agrícola, no cubren ni la 5 parte de las necesidades de los campesinos, por lo que el resto tiene que proveerlo el campesino en el mercado negro. Una simple inspección a las entregas de materiales a los campesinos y a las necesidades que esos tienen para realizar sus cosechas, demuestran que esta realidad es del pleno conocimiento de las instituciones y del gobierno por tanto don producidas por la política políticas de control que, además permite y estimula la ilegalidad y la ineficiencia.
Este complicado proceso permite las confiscaciones multas a los campesinos. Las confiscaciones engrosaron a su vez el 50% de las tierras que el estado ha mantenido sin cultivar pro décadas a pesar de la crisis alimentaria que sufre el país.
Los convenios de ventas al turismo se realizan a través de Frutas Selectas que, además de los centros de acopio, es la entidad a la que están obligados los campesinos a venderle sus productos. Los pagos en moneda nacional resultan bajos en correspondencia con los costos del producto, mientras que los pagos en divisa corresponden al 25 % de las ventas que el intermediario obligatorio le ofrece al campesino. El pago además se realiza en forma de bonos para comprar artículos de trabajo en tiendas estatales. Estos bonos permiten que el estado fije precios excesivamente altos a los productos de canje por lo que los bonos no permiten que el campesino obtenga todos los productos que se corresponde con el dinero que percibe, de por si pobre, teniendo en cuenta que es solo el 25%. Puede agregarse que lo que el campesino puede comprar debe ser autorizado por Acopio, la entidad reguladora.
A pesar de todas las imposiciones y prohibiciones, el 75% de la producción agrícola la ofrece el campesino. En la práctica el estado estimula la producción que necesita y privilegia a los campesinos que más tienen posibilidades de cumplirla, poniendo en desventaja a aquellos que no cuentan con recursos adecuados. Las asignaciones de combustible para las labores de riego y labranza cubren solo una sexta parte de la totalidad y en ocasiones prometen recursos para estimular la siembra y una vez que comprometen al campesino le exigen el cumplimento y no le entregan los insumos prometidos.
La dependencia de los campesinos a la ANAP incluye gravámenes adicionales como el pago de impuestos por equipos eléctricos y automotrices que no se incluyen en las labores agrícolas. Mensualmente los campesinos tienen que reunirse con los directivos estatales y rendir cuentas del desarrollo de sus cosechas y sus procedimientos para logarlas., además de asegurar las entregas en tiempo y forma, lo cual se logra con la visita de inspectores estatales que verifican el proceso. Por el contrario los pagos y los seguros a los que tienen derecho los campesinos se tardan en ocasiones varios meses en ser pagados una vez que las cosechas fueron entregadas (se han dado casos de años de espera y también ocasiones en las que no se le ha pagado al campesino).
Los campesinos no tienen derecho a vender sus tierras y para efectuar permutas de fincas o haciendas deben tener la autorización del estado el cual las autoriza en dependencia de sus intereses.
De esta manera los campesinos no tienen derecho a vender libremente sus productos. No pueden comprar los insumos y demás útiles de cosecha donde prefieran, mucho menos en el exterior. Se ven sometidos y controlados continuamente por el estado que lejos de garantizar el desarrollo del sector lo frena totalmente.
Los campesinos, además, se ven obligados a pagar el precio de los animales que les sean robados y no pueden disponer de ellos según sus necesidades. La tenencia de un animal de ganado mayor requiere contar con un patrón o tierra que acredite ser campesino, de lo contrario no se puede censar.
Es importante precisar que todas estas trabas estimulan las ilegalidades en la misma medida que impiden el desarrollo del sector y demuestran claramente las violaciones de los Derechos Humanos en Cuba.
ANEXO
(1) “… en Cuba, el 98% del pueblo luchó En Cuba no hubo una guerra civil como aquí en los Estados Unidos, que fue una parte de la nación contra otra. En Cuba fue una lucha entre el pueblo de Cuba y una banda de malversadores y ladrones”. , Fidel Castro, Palabras para la historia, pág. 18. Cuadernos de la Revolución (Ministerio de relaciones exteriores), 1960.*
(2) “… sabemos que en el hombre de empresa hay sobre todo un espíritu creador de empresa, hay sobre todo el deseo de hacer en la mayoría de los casos, que el deseo de ganar”. Palabras para la historia, pág.36
(3) carta dirigida a Fidel Castro por el 1er. teniente rebelde Manuel F. Artimes Buesa, 2do. Jefe de la zona 0-22 “Ciro Redondo” del INRA (Instituto Nacional de Reforma Agraria) (fotocopiada. Ver al final)
(4) “La revolución quiere que los artistas pongan el máximo esfuerzo a favor del pueblo. Quiere que pongan el máximo interés y de esfuerzo en la obra revolucionaria. Y creemos que es una aspiración justa de la Revolución… Nosotros apreciaremos siempre su creación a través del prisma del cristal revolucionario…” Fidel Castro, Palabras a los intelectuales, págs. 20-21, Ediciones del Consejo Nacional de Cultura, La Habana, 1961
(5) “Como dijimos en dos de los seis géneros literarios concursantes, Poesía y Teatro, la Dirección de la Unión encontró que los premios habían recaído en obras construidas sobre elementos ideológicos francamente opuestos al pensamiento de la Revolución. En el caso del libro de poesía, desde su título: «Fuera del Juego» (libro de Heberto Padilla, por el cual sufrió cárcel), juzgado dentro del contexto general de la obra, deja explícita la auto-exclusión de su autor de la vida cubana. Padilla mantiene en sus páginas una ambigüedad mediante la cual pretende situar, en ocasiones, su discurso en otra latitud. A veces es una dedicatoria a un poeta griego, a veces una alusión a otro país… Esta defensa del aislamiento equivale a una resistencia a entregarse en los objetivos comunes, además de ser una defensa de superadas concepciones de la ideología liberal burguesa… En resumen: la dirección de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba rechaza el contenido ideológico del libro de poemas y de la obra teatral premiados.” Comité director de la UNEAC, Declaración de la UNEAC, 1968
(6) “El congreso estima que en la selección de los trabajadores de las instituciones suprastructurales, tales como universidades, medios masivos de comunicación, instituciones literarias y artísticas, etc., Se tome en cuenta sus condiciones políticas e ideológicas, ya que su labor influye directamente en la aplicación de la política cultural de la revolución” Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura, La Habana, 1971, documento No. 15, Declaración final del congreso, revista Casa de las Américas, año XI- No.65-66( marzo- junio 1971), págs. 4-19.
*todas las citas de Palabras para la historia pertenecen a fragmentos de discursos de Fidel Castro
Salvo una parte ínfima, comprometida con los altos intereses de la ganancia y el lucro, la Revolución contó con el apoyo de campesinos, obreros, intelectuales, científicos, gente del comercio y otros sectores de la sociedad. El apoyo no fue solo de afecto. Mediante bonos se recaudaron grandes sumas de dinero para contribuir con la causa que era común a todos (2), y en la que todos arriesgaron una porción de su vida.
Poco apoco la guía de la Revolución se concentró alrededor de unas pocas organizaciones, cuya unión no se realizó sin tropiezos. El Directorio Revolucionario, fuerza paralela al 26 de julio y dirigida por José Antonio Echeverría, discrepaba incluso de la figura de Fidel Castro, líder del 26 de julio, al menos hasta la famosa Carta de México, cuando se acuerda unir fuerzas. El malogrado intento de José Antonio y el directorio de tomar el Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957, privó a Cuba de un camino que tal vez hubiera llevado a buen fin los intentos de la revolución en Cuba y con ello colmar las justas aspiraciones de soberanía para su pueblo.
La Revolución finalmente triunfó, como ocurre casi siempre cuando la voluntad popular interviene. También la dictadura de Batista se vio privada del apoyo de EU, con lo cual ya estaba irremediablemente sentenciada. No hay dudas de que el triunfo vino a ser el suceso más importante en la historia de Cuba y de paso uno de los fenómenos más importantes de toda La América, quizás comparado solo con la revolución de las trece colonias casi 200 años atrás.
Se esperaba entonces de un proceso así, la llegada de la plenitud definitiva, el vehículo de la total liberación. Se esperaba la tolerancia, el respeto a la opinión, la observancia estricta de todos los derechos y libertades por los que todo un pueblo batalló durante siglos.
Sin embargo, poco a poco, a veces de manera sutil y otras con rudeza manifiesta, el proceso torció el rumbo escudado en su genuino origen, en el apoyo popular que lo llevó a la cumbre y en suma, en la imagen de justicia social y bondad que mostró al mundo a partir de una continua propaganda de reconocimiento propio.
Desde el primer año del triunfo revolucionario, se vieron por todas partes los signos de lo que hoy es la inmovilización económica, social y espiritual de todo un pueblo a partir de una represión que en este punto ya no es política ni social sino biológica, como lo atestigua el hecho de que el miedo rompa matrimonios que quisieran continuar juntos, amigos que por prudencia se abstiene de compartir sus simpatías.
El horror comenzó desde el inicio: las purgas que sufrió el Ejercito Rebelde al mismo triunfo de la revolución (3), la censura a la producción artística recogida en Palabras a los intelectuales (4), discurso de Fidel Castro, después del documental p.m., el encarcelamiento de Heberto Padilla por su libro de poesía Fuera de juego(5), la Parametración de la educación y la cultura, los campos de concentración llamados por Fidel Castro UMAP(6), los fusilamientos, el control estatal con la colectivización forzada, la supresión obligatoria de la propiedad privada, la vigilancia y control sobre cada ciudadano y la imposibilidad de viajar fuera del país fueron poco a poco inmovilizando la sociedad cubana lo que, por muchos tiempo, la comunidad internacional ignoró.
Este informe, como se explicará en lo adelante, intenta aportar datos concretos, sin intención de sistematizar, ni abarcar, que ayuden a entender y examinar de una manera global por qué la revolución liberadora terminó siendo el arma opresora sobe el pueblo de Cuba. Sabemos que todas las observaciones que contienen este informe, se han documentado anteriormente y a veces de manera más prolija, en ocasiones a costa de la vida de los propios ejecutores.
Este informe se pondrá a disposición de todos los organismos internacionales que puedan ejercer una influencia concreta en el gobierno de Fidel Castro, a fin de liberar a 11 millones de cubanos de una condición absurda y humillante propia de épocas medievales. Para ello, el documento se concentra en cotejar las regulaciones y leyes que sobre tópicos de la sociedad ha impuesto el gobierno de Fidel Castro y que por su propia esencia violan derechos elementales de los seres humanos. Se intenta demostrar que el cuerpo de leyes y tanto las instituciones que las auspician como el funcionamiento anómalo, antinatural y humillante que de ellas se derivan no solo violan los derechos elementales de los cubanos, sino que implican un retroceso social y humano que transforma la sociedad toda en un modelo de sociedad medieval en tiempos modernos, ya que no se limita a dañar sectores de la misma por un gobierno en específico sino que compromete los principios básico que deben regir a toda sociedad que, aunque imperfecta, sea democrática, moderna y sensata. Por tanto se concentra en las evidencias generales, en la demostración de que la esencia del proyecto es antinatural. Se quiere resaltar además el pésimo ejemplo que constituye para el resto de las naciones en el intento de alcanzar la verdadera democracia y la justicia social.
Espero que contribuya a movilizar la influencia y el corazón de todos los que buscan la justicia del mundo. Pero a aquellos que perdieron su vida bajo el régimen de Fidel Castro, a aquellos que vieron sus más caros y naturales sueños frustrados por el odio y la intolerancia, siempre inútil y mediocre, a mi generación convertida en un páramo, a mi gente, dedico estos Datos sobre Cuba.
Alfredo Felipe Valdés
Artemisa, 1 de noviembre de 2010.
(1)PARA CONSULTAR LAS CITAS VER ANEXO
Introducción
Este informe, como se apuntó sumariamente en el preámbulo, trata de resumir las normas de relación que el gobierno cubano ha establecido para el funcionamiento de la sociedad cubana y que demuestran que con ello ha provocado una regresión social que nos ubica al nivel de las sociedades medievales o quizás faraónicas.
Este documento no se concentra en denunciar los atropellos puntuales sino las normas, expresiones de una ideología, que permiten y respaldan la multitud de violaciones y abusos que sufre hoy el pueblo cubano. Como se aclara en el párrafo anterior se seleccionaron algunas, leyes y resoluciones que por sus características y consecuencias sobre los individuos, demuestran que la sociedad cubana no funciona a tenor de los logros que en materia de derechos humanos ha alcanzado el mundo en las últimas décadas. Derechos que, como se sabe, son inconsultos, inherentes e inalienables y garantizan que un individuo pleno construya una sociedad sana y plena. En otros momentos del texto se refieren los principios de funcionamientos que rigen determinada relación sin ilustrar las leyes o las resoluciones que los permiten porque en muchas ocasiones las autoridades niegan el acceso de los ciudadanos a los documentos necesarios. En la medida de lo posible se incorporarán al documento nuevos datos sobre estos temas.
Se han seleccionado algunos ejemplos por cada rama tratada, obviando los datos comunes al resto del mundo en cuanto a represión, corrupción de los gobiernos y en definitiva aquellos elementos que demuestran que el mundo merece una transformación seria y real pero que a su vez no justifica una involución como la de Cuba.
El autor y los colaboradores de Datos Cuba son cubanos de nacimiento, mayores de edad que no se agrupan en ningún partido político, ni organización social. Actúan por propia voluntad y sin responder a los intereses de ningún país, organización o persona ajena al proyecto y por el cual no buscan lucro alguno. Realizan la iniciativa en virtud del Artículo 19 de La Declaración de los Derecho Humanos: “todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.”
En el grupo se incluyen personas de variadas opiniones religiosas, políticas y culturales que han decidido colectar información, brindar información o conformar el proyecto. Se ha respetado el derecho a preservar el anonimato de quienes así lo han estimado y se ha incluido los nombres de aquellos que lo han preferidos teniendo en cuenta que este proyecto no comporta un compromiso político ni de otra naturaleza, salvo aquel derivado de la verdad, ampliamente colegiada en cada una de sus páginas.
Estructura, material y método
Dado su carácter fragmentario, la estructura de Datos Cuba es meramente expositiva. Los datos recogidos se agrupan según la relación temática de los sectores de la sociedad tenidos en cuenta en el informe. Se realizan observaciones al margen cuando se cree que aportarán luz en un tema que por su compleja demostración y subjetividad no indique de manera obvia la naturaleza del asunto tratado. Siempre que se ha podido se incluyen, ya sea en el texto, al pie de página o en el anexo, las leyes, resoluciones, directrices personales de los líderes de la revolución u otros documentos que permitan instrumentar de manera irrefutable los datos acopiados en el contenido. La ausencia de estos elementos, en la mayoría de los casos, se debe a la imposibilidad de acceso a estas informaciones controladas por el gobierno o los organismos de su dependencia y a la falta de divulgación de datos y cifras lo cual, de paso, constituye otra de las violaciones graves que sufren hoy los cubanos.
La obtención de los datos se efectuó a partir de la consulta de material bibliográfico variado aprovechando en lo posible los documentos de toda índole emitidos por el gobierno cubano. También resultó de utilidad la observación y la búsqueda junto al ciudadano en concreto porque una de las características fundamentales de este fenómeno estriba en la aplicación de medidas que aunque tiene base en las leyes, a veces desatinadas, no llegan a respetarse y permiten un margen de arbitrariedad abrumador.
En lo adelante, si es posible, Datos Cuba se hará acompañar de encuestas, entrevistas y otros documentos que avalen los datos recogidos. Se reitera que lo irregular de los datos en Cuba, la imposibilidad de acceder a ellos, impide aportar elementos con mayor claridad.
SALUD PÚBLICA.
A partir de 1964 el gobierno de Fidel Castro asumió el control exclusivo del Sistema de Salud cubano tal como ocurrió en el resto de las esferas de la vida social, económica y política en Cuba. Durante casi medio siglo asumiendo esta responsabilidad, el gobierno cubano ha presentado su Sistema de Salud como un modelo a seguir y no dudó en calificarlo de “potencia mundial”. Sin embargo, es posible que en esta rama sea donde se evidencie con mayor nitidez las violaciones y atropellos que durante todos estos años han regido la relación del Estado con relación al individuo. Algunas de las situaciones más graves de este sector se describen a continuación.
Situación del personal de la Salud Pública.
El profesional formado hasta hace al menos una década, con un alto rigor docente, no es tratado por el Estado con la consideración que merecen los años que le tomó formarse a golpe de esfuerzo personal. Así contempla cómo otros sectores sociales son ampliamente mejor retribuidos jugando una función social ni remotamente comparable. Este trabajador, que económicamente pertenece al estrato social medio-bajo y lleva una vida de carencias injustificables, tiene que presenciar como su gobierno utiliza los resultados de su trabajo como bandera y carta de triunfo para exportar una imagen de preocupación y desvelo por el bien de su pueblo y de otros del tercer mundo, ignorando que la situación real es mucho más compleja.
Especial mención merece el sometimiento extremo que implica para todo trabajador subordinado al Ministerio de Salud Pública (MINSAP) la Resolución Ministerial 54 del 2 de julio de 1999. Emitida por el entonces Ministro de Salud Pública Dr. Carlos Dotres Martínez, es una de las violaciones más humillantes que sufren los derechos humanos en Cuba. Según dispone esta Resolución todo trabajador subordinado al MINSAP, en caso que desee salir definitiva o temporalmente al extranjero, tendrá que solicitar obligatoriamente su “liberación” del sector a su Ministro, lo cual significa que será retenido durante 5 años sin alternativa posible. A partir de los 5 años el ministro decide cuándo firma la carta de liberación del trabajador que desea viajar. Durante muchos años aquellos que decidían viajar enfrentaban mítines de repudio y castigos que incluían sanciones laborales y ubicaciones en lugares que no se correspondían con la función del médico. Esto último todavía puede verse con relativa frecuencia. Con esta regulación se le impide a la mayoría de los médicos que asistan a congresos internacionales a pesar de contar con las debidas invitaciones. En este caso el ministerio actúa de manera selectiva y permite la asistencia según sus decisiones. Esta regulación es igualmente válida para un recién graduado como para quien acumule 20 años de trabajo, todos serán retenidos durante un mínimo de 5 años antes de ser autorizados a viajar. Existen muchísimos casos en que la espera se prolongó hasta casi 7 años. Incluso los médicos y estomatólogos y el resto de los profesionales de la salud, ya jubilados son retenidos por 3 años por su exministro quien, sin un término preciso de tiempo, es en última instancia decide según su voluntad quién y cuándo será “liberado”. La carta de liberación es el nombre del documento que avala el permiso. (1)
Las guardias médicas, a las que está virtualmente obligado este profesional, transcurren en la mayoría de las ocasiones bajo condiciones deplorables de alimentación y muchas veces también de higiene, no siendo raro que en el cuerpo de guardia de un policlínico u hospital no haya agua corriente para asearse las manos y la comida para el personal de guardia además de mal confeccionada en muchas ocasiones es de la peor calidad (2). Estas guardias médicas suelen hacerse cada 5 o 6 días, dado la carencia de personal, y hace décadas que no son retribuidas. Es de aclarar que nunca se ha escrito que sean obligatorias pero su incumplimiento implica sanciones para quien no las realice. Tampoco son debidamente pagados la antigüedad, el riesgo biológico, ni la nocturnidad (por ejemplo, durante muchos años al personal de enfermería se le pagó la absurda cifra de 6.00 pesos mensuales por nocturnidad, o sea, unos 0.25 centavos dólar USD), así mismo no son debidamente pagados los cargos docentes y administrativos que le suman aproximadamente de 2 a 4 dólares USD al salario mensual de quien asume esas responsabilidades.
El Ministerio del Trabajo, mediante su Resolución No. 16 de 2005, fijó el salario básico mensual para este sector entre los 257.00 pesos (poco menos de 13.00 dólares USD) para los técnicos y los 627.00 pesos (algo más de 31.00 dólares USD) para los médicos especialistas de segundo grado. Con este magro salario el trabajador, dada la carestía de la vida, podrá apenas alimentar a su familia por 7 días motivo por el cual está obligado a aventurarse en las más variadas actividades de la economía informal o del mercado negro. Hay que agregar que los profesionales de la salud tienen prohibido la realización de cualquier otro oficio o función paralelos a su profesión. Estas limitaciones se establecen a partir de resoluciones de la política laboral del país. En el caso de los médicos este aumento salarial representó alrededor de 48.00 pesos (menos de 2 dólares USD) con relación al salario mensual que tenían en ese momento. Esto fue recibido por los trabajadores con indignación y fue tomado como una profunda falta de respeto. El gobierno vio su aumento como otro logro porque desembolsaba unos 8 millones de dólares USD a toda la masa laboral cubana de los cuales al maltratado médico recibían solo 2 dólares cada mes.
En medio de estas condiciones, el referido “aumento” salarial de 2005, motivó que dos médicos, los Dres. Rodolfo Martínez Vigoa y Jeovany Jiménez Vega, entonces trabajadores de Guanajay, municipio al oeste de Provincia de La Habana, redactaran una carta al entonces Ministro de Salud Pública Dr. José Ramón Balaguer Cabrera donde le exponían el criterio mayoritario que generó semejante decisión. Para tratar de evitar que concretaran su iniciativa se les coaccionó y amenazó de todas las maneras, incluidos los clásicos actos de repudio organizados por el Partido y el Sindicato. Esta carta fue respaldada por la firma de 300 trabajadores que compartieron ese criterio y fue entregada el 11 de noviembre de 2005 en el Ministerio de Salud Pública. (3) los documentos serán publicados en lo adelante El Ministerio jamás respondió. Como única respuesta, los dos médicos que tuvieron la iniciativa fueron inhabilitados para el ejercicio de la Medicina en todo el territorio nacional por tiempo indefinido, mediante Resoluciones Ministeriales inapelables. Para intentar legitimar estas sanciones, quienes manejaron el caso recurrieron a la adulteración de documentos y a la manipulación y tergiversación de los hechos, acusando a ambos médicos de haber engañado a sus compañeros entregando un documento desconocido por ellos amparado con sus firmas, algo desmentido por las copias de los documentos acuñados en el momento de su recepción. Aquí no es posible precisar si en aquel momento hubo reacciones similares en otras provincias, pero se cita este caso por ser muy ilustrativo del modus operandi que continúa rigiendo la postura del Estado y de la manera que soluciona el Ministerio de Salud Pública las diferencias con sus trabajadores. Así mismo será tratada cualquier iniciativa semejante, de cualquier trabajador en cualquier lugar de Cuba. En el momento de redactar este documento ambos médicos continúan inhabilitados hace ya 4 años. Esto hace años que está en pleno conocimiento de todas las instancias centrales de este país, incluida la Fiscalía General, pero continúa impune. Uno de estos médicos, el Dr. Vigoa, decidió abandonar el país después de 4 años de vejaciones y se le informó, por parte de funcionarios del ministerio de salud que a pesar de ser expulsado, y encontrarse por decisión ministerial, fuera del sistema de salud cubano desde hace casi 5 años, tiene que pedir la carta de liberación al ministerio que lo expulsó. La esposa del Dr. Vigoa, estomatóloga de profesión, fue separada de su cargo y sufrió otras represalias. Desde ahora este matrimonio tendrá que esperar al menos 5 años. Esta resolución da pie a que los profesionales mal vistos sean atormentados y se le extienda el tiempo de espera de manera indefinida. Con este ejemplo se evidencia, incluso más que con el resto de los elementos aquí planteados, que el Ministro y demás dirigentes de los círculos del poder en Cuba no tienen límites en el maltrato y en la violación de los derechos de los trabajadores de este sector y lo ejercen con total impunidad.
Situación asistencial.
La situación asistencial en la Atención Primaria de Salud se ha deteriorado considerablemente durante la última década como consecuencia directa de la prioridad establecida para el envío de médicos y tecnólogos hacia las Misiones Médicas en el extranjero, que en este momento representan alrededor de la mitad de los médicos en activo. Cuando un médico deja su lugar de trabajo no siempre se cuenta con un sustituto de forma inmediata y generalmente la población se ve afectada de varios modos, ya sea porque quien lo releva viene a tiempo parcial o porque este paciente tiene que trasladarse a un consultorio más lejano y por lo mismo más congestionado de trabajo, donde tendrá que esperar durante horas para ser atendido. En la mayoría de los casos las direcciones municipales de salud optaron por concentrar las poblaciones de pacientes en menos locales ante la escases de médicos en la atención primaria. El médico que en Cuba se queda tendrá que asumir el trabajo de los que parten. Incluso se han dado situaciones puntuales realmente dramáticas en que un Policlínico que cubre 22 consultorios ha quedado de momento siendo atendido por 2 médicos para el seguimiento de todos los programas. Es válido aclarar que cuando se produce alguna de estas situaciones el médico en cuestión continúa recibiendo exactamente el mismo salario por asumir el trabajo de sus colegas ausentes. Incluso es sumamente frecuente que todo un municipio o un territorio determinado, quede privado del servicio de determinada especialidad porque el único especialista con que se contaba fue enviado al extranjero a una de las referidas misiones de trabajo.
En el caso de la atención secundaria, la situación asistencial también sufren esta afectación aunque bastante más atenuada, pues las Misiones Médicas solicitan sobre todo especialistas en M.G.I. de la atención primaria. En el caso de los hospitales e institutos las situaciones más agudas se producen por problemas del aseguramiento logístico y de infraestructura. El trabajo del médico se ve limitado por la frecuente carencia de recursos como material gastable para los tratamientos clínico-quirúrgicos, por la disponibilidad limitada de reactivos de laboratorio, placas para radiografías o de los medicamentos mismos que faltan con frecuencia. A esto se suma el deterioro estructural de muchas instalaciones que con frecuencia no cuentan con servicio de agua corriente, tienen mala ventilación o carecen de aire acondicionado. Se dan casos de Unidades Quirúrgicas cerradas durante meses por problemas estructurales.
Igualmente afecta la gestión del médico el pésimo estado del parque de ambulancias disponible, que se traduce en maltrato involuntario al paciente que tiene que esperar en ocasiones hasta 6 u 8 horas por un traslado, tratándose a veces de situaciones clínicas potencialmente letales en las que el tiempo es decisivo. El servicio de urgencias es deficitario, el traslado de pacientes desde sus casas a los hospitales es precario por la escases de ambulancias, muchas en mal estado. La mayoría de las veces el traslado se realiza por los medios del paciente con todos los peligros que trae.
Aunque hace algo más de 5 años el país inició un programa de reparación de muchas instalaciones de Salud, en la mayoría de los casos la única reparación en décadas, esto no las alcanzó a todas ni siempre se terminaron con la mejor calidad, como norma fueron reconstruidas en un tiempo excesivamente prolongado a veces se terminó en años lo que pudo terminarse en pocos meses, lo que causa molestias a la población y propicia el robo de materiales de construcción y demás recursos encareciendo el costo final de la ejecución de la obra. Generalmente, una vez terminada la reparación no se sigue una tarea de mantenimiento sistemático, provocando el deterioro en estas instalaciones.
En la atención primaria se observa una situación bastante heterogénea. Del propósito original, hace unas dos décadas, de garantizar un consultorio típico con su médico, su enfermera y todo el instrumental por cada 120 familias, se fue pasando a través de un progresivo deterioro al estado actual en que no queda preciso el número de pacientes a atender que puede llegar a contarse por miles, atendidos en ocasiones por un interno de sexto año de la carrera. Del modelo de consultorio típico sólo se conservan contadísimas excepciones y por lo general a través de los años se tomaron por consultorio, en el mejor de los casos, viviendas confiscadas a personas que emigraron o cualquier local desocupado que se adaptó a ese fin. La regla en general es el ya local pequeño, mal iluminado y peor ventilado, la mayoría de las veces sin agua corriente para asearse las manos.
En la atención secundaria, salvo felices excepciones, la mayoría de los hospitales tiene un deterioro estructural más o menos marcado, con la carencia o escases de agua corriente en las salas, con servicios sanitarios en estado deplorable y malas condiciones de limpieza que frecuentemente se asocian a la presencia de plagas de insectos con el riesgo potencial de extender enfermedades nosocomiales.
Situación de la docencia.
La llamada “municipalización” de la enseñanza universitaria, o sea, el pretendido fin de crear una Universidad en cada municipio del país, ha tenido un impacto nefasto en la calidad de la formación docente, al menos para el caso de la Medicina. Este experimento, llevado a cabo durante la última década, surge como consecuencia directa de la llegada de decenas de miles de estudiantes de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) a raíz del desastre del huracán Mitch. Y está muy bien ayudar a otros, pero todo debe ser bien estudiado y debieron crearse las condiciones de infraestructura necesarias para que esto no derivara en un problema, sobre todo si al final se decidió prolongar el programa de la ELAM más allá de las 10 graduaciones programadas cuando se lanzó la idea. Los estudiantes extranjeros desplazaron a los nacionales de las facultades históricamente reconocidas de Ciudad de La Habana y de las capitales provinciales a los municipios, donde ahora el estudiante cubano se ve confinado delante de una computadora y recibiendo clases de un docente que con frecuencia no está preparado con el rigor que este nivel de enseñanza requiere. La combinación de lo anteriormente dicho y el prurito de graduar a toda costa y a cualquier precio la cantera que garantice el constante relevo del personal que cubre las Misiones Médicas en el extranjero, ha venido a debilitar todos los eslabones de la cadena docente. Durante la última década y al menos hasta el curso pasado, se asistió a la degeneración de los requisitos exigidos antes en todos los niveles. Por solo citarlos: el egresado de preuniversitario que ya arrastraba la secuela del fracasado experimento homólogo en los anteriores niveles de enseñanza llegando con pésima base y al que se le exigió cada vez menos índice académico para ingresar a la carrera, se le privó de asistir a los centros tradicionales de enseñanza preclínicas, el cual ya no sería en los centros docentes de consagrado prestigio como el Instituto “Victoria de Girón”, frente a profesores con décadas de experiencia en su asignatura, sino frente a una computadora en un Policlínico municipal y frente a profesores que se estrenaban como tal. Luego durante el resto de la etapa de formación clínica el estudiante apenas asistiría dos veces a la semana al hospital. Llegado a su sexto año pasaría su etapa de internado, decisiva en la consolidación de los conocimientos del futuro egresado, cubriendo el trabajo asistencial en un consultorio médico sustituyendo a algún médico que estaría de Misión Médica en el extranjero. Ya graduado, este joven podrá terminar la especialidad de Medicina General Integral (M.G.I.) en sólo 2 años, cuando con el método tradicional antes del año 2000 se hacía en un total de 4 años. Incluso, este Residente en M.G.I. podrá hacer junto a esta, una segunda, así llamada, “especialidad paralela”, por ejemplo Oftalmología y se graduará de ambas especialidades a la vez en sólo dos años, aunque pueden encontrarse combinaciones “paralelas” tan pintorescas como hacer a la par Medicina Intensiva y Anestesiología. Los estudiantes de las diferentes tecnologías de la Salud, una vez superado su primer semestre y sin terminar el primer año de su formación, han sido enviados a alguna de estas decenas Misiones Médicas en varios países del tercer mundo. Las misiones médicas representan, en estos momentos, la primera fuente de ingreso a la economía cubana cuyo monto se calcula en calcula en 5000 millones de dólares. El servicio de cada médico se evalúa en 3500 dólares al mes de los cuales el profesional solo recibe 50. Estos profesionales son continuamente vigilados en sus misiones y aquellos que decidan abandonar el país tienen prohibición de entrada a Cuba de manera permanente.
Compilación: Alfredo Felipe Valdés y un individuo que prefiere no identificarse-
(1)En varias ocasiones se ha impedido la salida a trabajadores de la salud que tienen su pareja esperando un hijo y se encuentra fuera de Cuba, ya sea por haber abandonado el país o por ser extranjera. Otras veces se trata de trabajadores jubilados que desean visitar a sus hijos residentes en el extranjero y tiene que esperar de 3 a 5 años para que el ministro les de la autorización, la “carta de liberación”.
(2)El Hospital Ciro Redondo de Artemisa, sirvió como cena a sus médicos, el 31 de diciembre, harina de maíz, huevos revueltos y arroz.
(3)El autor de este trabajo es colaborador y firmante de la mencionada carta pero no cuenta, por el momento, con la aprobación del resto de los colegas para hacer pública la misma. En estos momentos el Dr. Jiménez se dirige nuevamente a las autoridades para que enmienden esta injusticia. El autor quiere además trasmitir su preocupación por el desenlace de este asunto. El Dr. Jiménez y él comenzaron una huelga de hambre en febrero de 2010 para exigir la devolución de los títulos retirados a los galenos y la depusieron por el compromiso de los órganos d la seguridad del estado para buscarle solución al asunto. Es probable que el Dr. Giménez emprenda otra huelga de no obtener satisfacción en sus demandas. Hago un llamado a la comunidad internacional para que no permita esta nueva injusticia en Cuba.
AGRICULTURA
La agricultura fue de siempre la principal fuente de sostén de la economía en Cuba. La revolución tomó medidas con relación a este sector desde el mismo triunfo. La carta que se presenta en el anexo demuestra que las verdaderas aspiraciones del campesinado cubano se frustraron con el paso del tiempo y que la colectivización inducida, el centralismo y el inmovilismo, no solo han dañado al campesino sino también a la agricultura. Durante años más del 50% de las tierras cultivables en Cuba se encontraban abandonadas pues era el estado quien decidía qué labor realizar. En estas condiciones la tierra fue presa de la mala hierba quedando improductiva. Otro buen porciento de la tierra, casi toda de dominio estatal, se dedicaba al cultivo de la caña, aplicando políticas no rentables y técnicas obsoletas que condujeron a la desaparición casi total de la industria azucarera en el país. Además de esta política errónea, la cual queda demostrada con los cambios que se vienen dando precariamente en Cuba, el control estatal, ha significado una fuente de violaciones constantes de los derechos más elementales de los campesinos y demás trabajadores relacionados con el sector.
Los datos sobre este tópico han sido recogidos contando con la información brindada por varios campesinos en distintos municipios de la provincia de La Habana. De esta manera se trató de cotejar las informaciones que pudieran resultar contradictorias a fin de lograr los datos más precisos posibles. En este caso, como en muchos otros no se puede contar con las resoluciones o leyes que avalan los procederes del Estado porque como ya se ha dicho en otro lugar de este documento es política del Estado no permitir el acceso de los individuos a estos documentos. De tal manera que los datos objetivos, compartidos por todos los campesinos entrevistados, son los siguientes:
Desde el inicio la política del gobierno fue tratar de colectivizar a todos los campesinos en las llamadas cooperativas de producción agropecuarias CPA, y bajo el control de la asociación nacional de agricultores pequeños ANAP. La historia no recogerá los mecanismos represivos que en muchas ocasiones se usaron para lograr este objetivo, las intimidaciones, las amenazas y las prohibiciones que dieron lugar a esta colectivización forzada. Una vez dentro de la CPA, los campesinos no tienen el derecho de retirarse de ella si no encuentran útil su permanencia en ella. Por esta causa se les puede confiscar la tierra y sufrir el decomiso de sus bienes materiales. Los campesinos tampoco tienen derecho a retirar de la cooperativa, los bienes que en ella lograron.
Toda la producción de la tierra o aquella derivada del trabajo del campesino se controla por el estado, quien es la única vía para la distribución, venta y comercialización de los productos, so pena de perder la tierra o sufrir multas o confiscaciones. Este proceso se verifica a través de centros de acopio, que en la práctica han demostrado atrasar el proceso de distribución. Encarecer el producto y provocar la pérdida de recursos. La inoperancia de estas entidades provoca pérdidas de cosechas enteras por falta de recogida o recepción del producto. En este sentido hay que agregar que el dañado no solo es el campesino sino también el pueblo porque se ve privado de los productos alimenticios que necesita y además todo lo perdido se paga después con fondos públicos. Como se ve, estos centros de acopio tratan de hacer la función de intermediarios entre el productor y consumidor, tarea que no le es permitida a ningún particular ni al propio campesino.
El campesino y el centro de acopio establecen un contrato que estipula los productos que el campesino tiene que darle a la institución, fijándose el tiempo y en ocasiones induciendo el producto a cosechar. Por su parte acopio no establece contrato escrito con el campesino, sobre los insumos a los cuales el campesino tiene derecho. Esto permite el incumplimiento por parte de la entidad estatal, y a la vez el control sobre las cosechas. Los insumos y demás elementos necesarios para la labor agrícola, no cubren ni la 5 parte de las necesidades de los campesinos, por lo que el resto tiene que proveerlo el campesino en el mercado negro. Una simple inspección a las entregas de materiales a los campesinos y a las necesidades que esos tienen para realizar sus cosechas, demuestran que esta realidad es del pleno conocimiento de las instituciones y del gobierno por tanto don producidas por la política políticas de control que, además permite y estimula la ilegalidad y la ineficiencia.
Este complicado proceso permite las confiscaciones multas a los campesinos. Las confiscaciones engrosaron a su vez el 50% de las tierras que el estado ha mantenido sin cultivar pro décadas a pesar de la crisis alimentaria que sufre el país.
Los convenios de ventas al turismo se realizan a través de Frutas Selectas que, además de los centros de acopio, es la entidad a la que están obligados los campesinos a venderle sus productos. Los pagos en moneda nacional resultan bajos en correspondencia con los costos del producto, mientras que los pagos en divisa corresponden al 25 % de las ventas que el intermediario obligatorio le ofrece al campesino. El pago además se realiza en forma de bonos para comprar artículos de trabajo en tiendas estatales. Estos bonos permiten que el estado fije precios excesivamente altos a los productos de canje por lo que los bonos no permiten que el campesino obtenga todos los productos que se corresponde con el dinero que percibe, de por si pobre, teniendo en cuenta que es solo el 25%. Puede agregarse que lo que el campesino puede comprar debe ser autorizado por Acopio, la entidad reguladora.
A pesar de todas las imposiciones y prohibiciones, el 75% de la producción agrícola la ofrece el campesino. En la práctica el estado estimula la producción que necesita y privilegia a los campesinos que más tienen posibilidades de cumplirla, poniendo en desventaja a aquellos que no cuentan con recursos adecuados. Las asignaciones de combustible para las labores de riego y labranza cubren solo una sexta parte de la totalidad y en ocasiones prometen recursos para estimular la siembra y una vez que comprometen al campesino le exigen el cumplimento y no le entregan los insumos prometidos.
La dependencia de los campesinos a la ANAP incluye gravámenes adicionales como el pago de impuestos por equipos eléctricos y automotrices que no se incluyen en las labores agrícolas. Mensualmente los campesinos tienen que reunirse con los directivos estatales y rendir cuentas del desarrollo de sus cosechas y sus procedimientos para logarlas., además de asegurar las entregas en tiempo y forma, lo cual se logra con la visita de inspectores estatales que verifican el proceso. Por el contrario los pagos y los seguros a los que tienen derecho los campesinos se tardan en ocasiones varios meses en ser pagados una vez que las cosechas fueron entregadas (se han dado casos de años de espera y también ocasiones en las que no se le ha pagado al campesino).
Los campesinos no tienen derecho a vender sus tierras y para efectuar permutas de fincas o haciendas deben tener la autorización del estado el cual las autoriza en dependencia de sus intereses.
De esta manera los campesinos no tienen derecho a vender libremente sus productos. No pueden comprar los insumos y demás útiles de cosecha donde prefieran, mucho menos en el exterior. Se ven sometidos y controlados continuamente por el estado que lejos de garantizar el desarrollo del sector lo frena totalmente.
Los campesinos, además, se ven obligados a pagar el precio de los animales que les sean robados y no pueden disponer de ellos según sus necesidades. La tenencia de un animal de ganado mayor requiere contar con un patrón o tierra que acredite ser campesino, de lo contrario no se puede censar.
Es importante precisar que todas estas trabas estimulan las ilegalidades en la misma medida que impiden el desarrollo del sector y demuestran claramente las violaciones de los Derechos Humanos en Cuba.
ANEXO
(1) “… en Cuba, el 98% del pueblo luchó En Cuba no hubo una guerra civil como aquí en los Estados Unidos, que fue una parte de la nación contra otra. En Cuba fue una lucha entre el pueblo de Cuba y una banda de malversadores y ladrones”. , Fidel Castro, Palabras para la historia, pág. 18. Cuadernos de la Revolución (Ministerio de relaciones exteriores), 1960.*
(2) “… sabemos que en el hombre de empresa hay sobre todo un espíritu creador de empresa, hay sobre todo el deseo de hacer en la mayoría de los casos, que el deseo de ganar”. Palabras para la historia, pág.36
(3) carta dirigida a Fidel Castro por el 1er. teniente rebelde Manuel F. Artimes Buesa, 2do. Jefe de la zona 0-22 “Ciro Redondo” del INRA (Instituto Nacional de Reforma Agraria) (fotocopiada. Ver al final)
(4) “La revolución quiere que los artistas pongan el máximo esfuerzo a favor del pueblo. Quiere que pongan el máximo interés y de esfuerzo en la obra revolucionaria. Y creemos que es una aspiración justa de la Revolución… Nosotros apreciaremos siempre su creación a través del prisma del cristal revolucionario…” Fidel Castro, Palabras a los intelectuales, págs. 20-21, Ediciones del Consejo Nacional de Cultura, La Habana, 1961
(5) “Como dijimos en dos de los seis géneros literarios concursantes, Poesía y Teatro, la Dirección de la Unión encontró que los premios habían recaído en obras construidas sobre elementos ideológicos francamente opuestos al pensamiento de la Revolución. En el caso del libro de poesía, desde su título: «Fuera del Juego» (libro de Heberto Padilla, por el cual sufrió cárcel), juzgado dentro del contexto general de la obra, deja explícita la auto-exclusión de su autor de la vida cubana. Padilla mantiene en sus páginas una ambigüedad mediante la cual pretende situar, en ocasiones, su discurso en otra latitud. A veces es una dedicatoria a un poeta griego, a veces una alusión a otro país… Esta defensa del aislamiento equivale a una resistencia a entregarse en los objetivos comunes, además de ser una defensa de superadas concepciones de la ideología liberal burguesa… En resumen: la dirección de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba rechaza el contenido ideológico del libro de poemas y de la obra teatral premiados.” Comité director de la UNEAC, Declaración de la UNEAC, 1968
(6) “El congreso estima que en la selección de los trabajadores de las instituciones suprastructurales, tales como universidades, medios masivos de comunicación, instituciones literarias y artísticas, etc., Se tome en cuenta sus condiciones políticas e ideológicas, ya que su labor influye directamente en la aplicación de la política cultural de la revolución” Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura, La Habana, 1971, documento No. 15, Declaración final del congreso, revista Casa de las Américas, año XI- No.65-66( marzo- junio 1971), págs. 4-19.
*todas las citas de Palabras para la historia pertenecen a fragmentos de discursos de Fidel Castro
Llamamiento a Fidel Castro por la paz de Cuba: nuestro primer paso para la paz del mundo
Todo fenómeno, hasta el más grande y destructivo, comienza con una reacción mínima. El cáncer capaz de destruir un cuerpo, se genera por el cambio de una molécula. La bomba que hoy amenaza con destruir la civilización, tiene su fuerza devastadora en la intimidad de un átomo que, como un eslabón, provoca al fisionarse, una reacción capaz de generar una violencia multiplicada en los átomos vecinos.
El espíritu del hombre se parece mucho a la naturaleza que lo guarda como para no operar con mecanismos similares. Y en este caso podría decirse que el primer elemento de la reacción en cadena no es material. No es el átomo de uranio, sino un ente subjetivo: el ánimo del hombre. Es el hombre quien decide el paso de la violencia abstracta a la violencia física, atómica, porque somos a una vez el sujeto y el objeto de las violencia y la destrucción.
Así, el proceso que empieza con la fusión de un átomo y termina con ciudades arrasadas por la onda de calor, o peor con la desaparición de la vida como si fuera un espejismo, depende y tiene la misma estructura del proceso por el cual los hombres nos ejercemos violencia, provocamos una fisión en nuestro espíritu capaz de provocar una reacción devastadora en nuestro semejante. De tal manera que la violencia ejercida por un padre sobre su hijo, de un esposo sobre su esposa, puede contribuir a La Gran Violencia que un día terminará por devorarnos.
Todavía un padre y un esposo tienen un poder limitado y sus efectos se atenúan como no sucede con las consecuencias del poder ejercido por un gobierno frente al cual no valen palabras.
Cada vez que un gobierno encarcela, reprime o golpea esta rompiendo un átomo de uranio cuyo efecto potenciará la violencia de otros en cualquier parte. Porque toda la violencia de este mundo es la sumatoria de las múltiples violencias ínfimas, atómicas que se liberamos en nuestras casas, en nuestras calles y también desde una oficina de gobierno. Todos los filósofos se han encargado de demostrar que la naturaleza no es un sistema ajeno al espíritu, es su complemento, su armonía: lo que es rudo aquí tendrá su efecto negativo allá.
Creo que este argumento basta para hacer a Fidel Castro un llamamiento por la paz de Cuba. Lo merecemos y se lo debemos al mundo. Casualmente por los días en que Fidel llamaba a la paz del mundo, dos mujeres recibían una golpeadura brutal, según creo en las calles de La Habana o en una estación de policía. Por la misma fecha activistas de los Derechos Humanos, fueron detenidos para impedirles una reunión pacifica. Allí fueron amenazados, intimidados, a veces de manera más que humillante. Se oyeron frases como estas: “estamos sacando gusanos de las cárceles así que las tenemos vacías para ustedes”.
Siento que en la medida en que se pide por la paz del mundo se liberan megatones de violencia en este átomo del mundo que es Cuba. Esa no es la forma de mantener un equilibrio- ya se demostró- y tampoco es el mejor ejemplo a darle al mundo. En el resto de la isla la represión ha aumentado disimuladamente, en ocasiones grotescas como las golpizas a la madre de Tamayo. El domingo pasado la detuvieron cuando se disponía a visitar la tumba de su hijo. Según parece la trasladaron a una estación de la policía u otro centro del gobierno. Esa mujer tiene casi 70 años y padece varias enfermedades, la mayor de todas, la ausencia de su hijo. Si un crimen fue la muerte de Tamayo, mayor crimen significa golpear y detener a su madre en medio de su sufrimiento. Un acto pacífico no puede responderse con violencia. Muéstrese dignidad frente al sufrimiento. No se ha respetado el derecho de sostener racional y pacíficamente una opinión, ahora no se respeta el derecho a llevar la tristeza con la misma paz que se reclama al mundo. Si un acto íntimo, como el recuerdo que perpetúa una madre por su hijo, se convierte en un fenómeno público expresión de un deseo colectivo- no importa su causa o su naturaleza-, no es una golpiza ni las vías violentas, lo que pueda detenerlo y menos aún desvirtuar su espíritu. Ese dolor individual, familiar o compartido con unos pocos amigos o copartidarios del difunto será el átomo que no deje de propagar la tristeza a pesar de todas las golpizas.
Es menester que se entienda que a la postre no serán útiles conductas de esa naturaleza porque opacan todas la palabras y los llamamientos y hacen de Cuba un átomo en constante fisión en medio de esta bomba que es hoy la civilización humana. El contraste nos salva o nos hunde.
Se cumplirán dentro de poco, cincuenta años de que nuestro país protagonizara un peligro similar al que hoy nos amenaza. Pedimos paz, pero entonces no dudamos en mantener las armas nucleares en nuestro territorio bajo el mismo principio que hoy provoca golpizas, intimidaciones y amenazas. Si el mundo está condenado a perecer, que lo malogren otros. Ello serán los juzgados. Al Fidel que pide detener la violencia del mundo le pido yo que prohíba otro golpe en el rostro de un cubano y sobre todo de una cubana. Nuestra violencia no promueve la paz del mundo: el pómulo tumefacto de una mujer que ha pedido en la calle y en ella ha sido golpeada, el hombre que intentó compartir con otro una opinión y fue encarcelado son más elocuentes que párrafos y párrafos llenos de clamores de paz. Una autoridad ejercida de manera tan rotunda debe y tiene que bastar, y es una contradicción que el poder mantenido con toda confianza no pueda ejercerse aceptando, y aun reclamando, todo tipo de objeciones y demandas, como una piedra de toque donde se perfecciona sin temor a quebrarse. Hace unos días Fidel castro reconoció que el modelo cubano no servía ni siquiera para Cuba. Lo reconoció sin amargura ni preocupación cuando amargo y preocupante es. Amargo ya que esa opinión la tienen los 11 millones de cubanos que no podían decirlo porque, como diría Antígona a Creonte, el intransigente rey de los cadmeos: “cierran la boca por ti” y preocupante teniendo en cuenta que se trata del destino de toda una nación, de la cual solo se atrevieron a criticar sus desatinos los que ahora se encuentran condenados en las cárceles o golpeados en las calles. Los cambios que en Cuba se avecinan, demuestran que las objeciones y las demandas de toda esa pobre gente reprimida eran más que razonables, y si poco inteligente fue ignorarlas, ahora con los cambios, seguir reprimiéndolas resulta vergonzoso. Pena nos ha de dar porque, hasta el momento, que yo sepa, nadie en Cuba se ha manifestado con violencia, nadie ha matado, nadie ha prendido fuego en las calles, como sucede en otras partes del mundo. “No te obstines, pues, en mantener en ti, como única, la opinión de lo que tu dices es lo razonable, y no lo que diga otro; porque los que creen que solamente ellos poseen la sabiduría, la elocuencia y el valor que no tienen los demás, esos, al ser examinados, se encuentran vacíos”, dice Hemón a su padre Creonte en uno de los parlamentos de la tragedia Antígona.
Pudiera decirse más, pudiera decirse que una actitud tan rígida no daña solo a la mujer golpeada, al hombre encarcelado; compromete la paz que pide y en suma todo los valores que de pronto se tornan letra muerta. Quiero decir que si estas palabras me ganan algún insulto, no seré yo el ofendido. Más que a mí se ofende a esa tradición que por suerte también ha acompañado al hombre desde su nacimiento, por desgracia ignorada por los violentos con razón o no: la tolerancia, el entendimiento sincero, la paz como camino y no como fin, tal como soñó Gandhi. Puesto que el camino es la felicidad, termino incierto y ridículo, sobre todo cuando se tiene aunque sea precariamente, pero presto a volverse muy solemne cuando se carece en circunstancias como estas, así pensaba El Mahatma.
No se puede llamar a la paz como un fantasma que según los antiguos desaparece cuando se le nombra o como a la poesía que más se niebla cuando alguna explicación demasiado impuesta trata de aclararla. A toda palabra justa debe precederla un hecho que la iguale en belleza para que comparta su armonía, que una reacción del verbo encadene los actos para lograr el verdadero Bien. Hago entonces un llamado a Fidel Castro por la tolerancia. Pensemos en qué vale una idea cuando no soporta una opinión y contra ella tiene que defenderse a puro golpe. No en vano Hemón increpa a su padre con estas palabras:”… ¿Quieres inculpar y que no se defienda uno de tus inculpaciones?”. Puede verse que el disentimiento es un fenómeno viejo en el hombre, ya que Sófocles nos pinta en Hemón al prototipo del disidente. Con un modelo así, con el prestigio de la tragedia más hermosa de todos los tiempos, debe bastar para prestarle oídos a la opinión contraria y aprender de ella y de la tragedia como pedía Aristóteles. Por desgracia en estos tiempos nos separan de Antígona la intransigencia, la jactancia y la estupidez, y no 25 siglos de gloria. La tolerancia es la evidencia exterior de que los hombres también se mueven al cariño; la humildad es la prueba interior, el reflejo individual, el átomo de esa tolerancia. Digamos con Antígona, “yo no he nacido para compartir odio, sino amor”. Logremos, pues, una reacción en cadena mucho más sencilla que aquella propuesta por los científicos para generar La Bomba, pero de signo contrario. La que empieza con humildad, nos lleva a transitar por la paz hasta llegar a la tolerancia, la posibilidad más concreta- aunque precaria- de entrever la felicidad, la única garantía de contribuir eficazmente a la paz del mundo, a su prosperidad, al fin del individuo: la paz como tránsito y meta.
Alfredo Felipe Valdés
Artemisa, 7 de noviembre de 2010
El espíritu del hombre se parece mucho a la naturaleza que lo guarda como para no operar con mecanismos similares. Y en este caso podría decirse que el primer elemento de la reacción en cadena no es material. No es el átomo de uranio, sino un ente subjetivo: el ánimo del hombre. Es el hombre quien decide el paso de la violencia abstracta a la violencia física, atómica, porque somos a una vez el sujeto y el objeto de las violencia y la destrucción.
Así, el proceso que empieza con la fusión de un átomo y termina con ciudades arrasadas por la onda de calor, o peor con la desaparición de la vida como si fuera un espejismo, depende y tiene la misma estructura del proceso por el cual los hombres nos ejercemos violencia, provocamos una fisión en nuestro espíritu capaz de provocar una reacción devastadora en nuestro semejante. De tal manera que la violencia ejercida por un padre sobre su hijo, de un esposo sobre su esposa, puede contribuir a La Gran Violencia que un día terminará por devorarnos.
Todavía un padre y un esposo tienen un poder limitado y sus efectos se atenúan como no sucede con las consecuencias del poder ejercido por un gobierno frente al cual no valen palabras.
Cada vez que un gobierno encarcela, reprime o golpea esta rompiendo un átomo de uranio cuyo efecto potenciará la violencia de otros en cualquier parte. Porque toda la violencia de este mundo es la sumatoria de las múltiples violencias ínfimas, atómicas que se liberamos en nuestras casas, en nuestras calles y también desde una oficina de gobierno. Todos los filósofos se han encargado de demostrar que la naturaleza no es un sistema ajeno al espíritu, es su complemento, su armonía: lo que es rudo aquí tendrá su efecto negativo allá.
Creo que este argumento basta para hacer a Fidel Castro un llamamiento por la paz de Cuba. Lo merecemos y se lo debemos al mundo. Casualmente por los días en que Fidel llamaba a la paz del mundo, dos mujeres recibían una golpeadura brutal, según creo en las calles de La Habana o en una estación de policía. Por la misma fecha activistas de los Derechos Humanos, fueron detenidos para impedirles una reunión pacifica. Allí fueron amenazados, intimidados, a veces de manera más que humillante. Se oyeron frases como estas: “estamos sacando gusanos de las cárceles así que las tenemos vacías para ustedes”.
Siento que en la medida en que se pide por la paz del mundo se liberan megatones de violencia en este átomo del mundo que es Cuba. Esa no es la forma de mantener un equilibrio- ya se demostró- y tampoco es el mejor ejemplo a darle al mundo. En el resto de la isla la represión ha aumentado disimuladamente, en ocasiones grotescas como las golpizas a la madre de Tamayo. El domingo pasado la detuvieron cuando se disponía a visitar la tumba de su hijo. Según parece la trasladaron a una estación de la policía u otro centro del gobierno. Esa mujer tiene casi 70 años y padece varias enfermedades, la mayor de todas, la ausencia de su hijo. Si un crimen fue la muerte de Tamayo, mayor crimen significa golpear y detener a su madre en medio de su sufrimiento. Un acto pacífico no puede responderse con violencia. Muéstrese dignidad frente al sufrimiento. No se ha respetado el derecho de sostener racional y pacíficamente una opinión, ahora no se respeta el derecho a llevar la tristeza con la misma paz que se reclama al mundo. Si un acto íntimo, como el recuerdo que perpetúa una madre por su hijo, se convierte en un fenómeno público expresión de un deseo colectivo- no importa su causa o su naturaleza-, no es una golpiza ni las vías violentas, lo que pueda detenerlo y menos aún desvirtuar su espíritu. Ese dolor individual, familiar o compartido con unos pocos amigos o copartidarios del difunto será el átomo que no deje de propagar la tristeza a pesar de todas las golpizas.
Es menester que se entienda que a la postre no serán útiles conductas de esa naturaleza porque opacan todas la palabras y los llamamientos y hacen de Cuba un átomo en constante fisión en medio de esta bomba que es hoy la civilización humana. El contraste nos salva o nos hunde.
Se cumplirán dentro de poco, cincuenta años de que nuestro país protagonizara un peligro similar al que hoy nos amenaza. Pedimos paz, pero entonces no dudamos en mantener las armas nucleares en nuestro territorio bajo el mismo principio que hoy provoca golpizas, intimidaciones y amenazas. Si el mundo está condenado a perecer, que lo malogren otros. Ello serán los juzgados. Al Fidel que pide detener la violencia del mundo le pido yo que prohíba otro golpe en el rostro de un cubano y sobre todo de una cubana. Nuestra violencia no promueve la paz del mundo: el pómulo tumefacto de una mujer que ha pedido en la calle y en ella ha sido golpeada, el hombre que intentó compartir con otro una opinión y fue encarcelado son más elocuentes que párrafos y párrafos llenos de clamores de paz. Una autoridad ejercida de manera tan rotunda debe y tiene que bastar, y es una contradicción que el poder mantenido con toda confianza no pueda ejercerse aceptando, y aun reclamando, todo tipo de objeciones y demandas, como una piedra de toque donde se perfecciona sin temor a quebrarse. Hace unos días Fidel castro reconoció que el modelo cubano no servía ni siquiera para Cuba. Lo reconoció sin amargura ni preocupación cuando amargo y preocupante es. Amargo ya que esa opinión la tienen los 11 millones de cubanos que no podían decirlo porque, como diría Antígona a Creonte, el intransigente rey de los cadmeos: “cierran la boca por ti” y preocupante teniendo en cuenta que se trata del destino de toda una nación, de la cual solo se atrevieron a criticar sus desatinos los que ahora se encuentran condenados en las cárceles o golpeados en las calles. Los cambios que en Cuba se avecinan, demuestran que las objeciones y las demandas de toda esa pobre gente reprimida eran más que razonables, y si poco inteligente fue ignorarlas, ahora con los cambios, seguir reprimiéndolas resulta vergonzoso. Pena nos ha de dar porque, hasta el momento, que yo sepa, nadie en Cuba se ha manifestado con violencia, nadie ha matado, nadie ha prendido fuego en las calles, como sucede en otras partes del mundo. “No te obstines, pues, en mantener en ti, como única, la opinión de lo que tu dices es lo razonable, y no lo que diga otro; porque los que creen que solamente ellos poseen la sabiduría, la elocuencia y el valor que no tienen los demás, esos, al ser examinados, se encuentran vacíos”, dice Hemón a su padre Creonte en uno de los parlamentos de la tragedia Antígona.
Pudiera decirse más, pudiera decirse que una actitud tan rígida no daña solo a la mujer golpeada, al hombre encarcelado; compromete la paz que pide y en suma todo los valores que de pronto se tornan letra muerta. Quiero decir que si estas palabras me ganan algún insulto, no seré yo el ofendido. Más que a mí se ofende a esa tradición que por suerte también ha acompañado al hombre desde su nacimiento, por desgracia ignorada por los violentos con razón o no: la tolerancia, el entendimiento sincero, la paz como camino y no como fin, tal como soñó Gandhi. Puesto que el camino es la felicidad, termino incierto y ridículo, sobre todo cuando se tiene aunque sea precariamente, pero presto a volverse muy solemne cuando se carece en circunstancias como estas, así pensaba El Mahatma.
No se puede llamar a la paz como un fantasma que según los antiguos desaparece cuando se le nombra o como a la poesía que más se niebla cuando alguna explicación demasiado impuesta trata de aclararla. A toda palabra justa debe precederla un hecho que la iguale en belleza para que comparta su armonía, que una reacción del verbo encadene los actos para lograr el verdadero Bien. Hago entonces un llamado a Fidel Castro por la tolerancia. Pensemos en qué vale una idea cuando no soporta una opinión y contra ella tiene que defenderse a puro golpe. No en vano Hemón increpa a su padre con estas palabras:”… ¿Quieres inculpar y que no se defienda uno de tus inculpaciones?”. Puede verse que el disentimiento es un fenómeno viejo en el hombre, ya que Sófocles nos pinta en Hemón al prototipo del disidente. Con un modelo así, con el prestigio de la tragedia más hermosa de todos los tiempos, debe bastar para prestarle oídos a la opinión contraria y aprender de ella y de la tragedia como pedía Aristóteles. Por desgracia en estos tiempos nos separan de Antígona la intransigencia, la jactancia y la estupidez, y no 25 siglos de gloria. La tolerancia es la evidencia exterior de que los hombres también se mueven al cariño; la humildad es la prueba interior, el reflejo individual, el átomo de esa tolerancia. Digamos con Antígona, “yo no he nacido para compartir odio, sino amor”. Logremos, pues, una reacción en cadena mucho más sencilla que aquella propuesta por los científicos para generar La Bomba, pero de signo contrario. La que empieza con humildad, nos lleva a transitar por la paz hasta llegar a la tolerancia, la posibilidad más concreta- aunque precaria- de entrever la felicidad, la única garantía de contribuir eficazmente a la paz del mundo, a su prosperidad, al fin del individuo: la paz como tránsito y meta.
Alfredo Felipe Valdés
Artemisa, 7 de noviembre de 2010
Formas de perder una ciudad.
Cada vez que nació un mundo destinado a prolongarse en el tiempo, y su origen fue signado por el odio, las grandes monstruosidades del inicio terminan por darle paso a los pequeños atropellos posteriores. Los tránsitos, terribles cuando repentinos, suelen causar tristeza si el paso se torna una línea cada vez más borrosa.
Hace 7 años mi padre cayó encarcelado como se conoce y aquella operación, planeada para ejecutarse como un rayo, lo extirpó de su casa en segundos. A estas horas se encuentra volando rumbo a España en virtud de las negociaciones que Madrid y La Habana, por mediación de la iglesia, sostuvieron durante los últimos meses. No creo que ningún viajero se prive de mirar por última vez el espacio que abandona, por eso, mientras escribía, imaginé a mi padre mirando a través del redondo cristal con el ánimo de percibir las curvas finales de la isla. Por desgracia el viaje transcurre en medio de una noche escasa de luna, y su partida en plena sombra se verificó de su celda al aeropuerto, un tránsito extremo: del cautiverio absoluto a la pura libertad.
Un ser que ha sufrido un trayecto tan vertiginoso no podrá jamás sentirse completo. La ausencia siempre lo perseguirá. El lugar que levantó con su esfuerzo, las calles que le dieron paso, los cientos de objetos, papeles escritos o marcados, los proyectos interrumpidos en plena ejecución, todo lo que pobló y dio cuerpo a su existencia, reclamará por siempre un espacio en la nueva vida del que parte.
Un poema que prefiero por su clara construcción y la manera seca de su ritmo, comienza: Dices "Iré a otra tierra, y hacia otro mar y una ciudad mejor hallaré…" enseña una verdad tan simple, casi biológica: el alejamiento del hombre y su medio se sufre como una amputación, aunque en estos tiempos pueda sonar ridículo.
Privar a los hombres de volver a sus casas y en ellas preparar sus partidas es, aunque no se crea, una crueldad que emula con el cautiverio. En todo prima el desconcierto y la inseguridad. Los aspectos esenciales no se aclaran. El prisionero podrá volver cuando desee, quienes decidan permanecer en Cuba podrán gozar de absoluta libertad a tenor de una ley que, según oficiales de la seguridad del estado se encuentra en proceso. Trato de confiar en ello, pues fueron dudas que me disiparon amablemente los oficiales encargados de darle curso a la operación. Sin embargo nada escrito, al menos que yo sepa, deja constancia de tales determinaciones y es posible que aquí radique la causa para que un oficial apure groseramente la despedida de mi hijo con sus tías ancianas, diciéndoles que el niño no podrá volver y que por tanto nunca más se verán.
Es probable que la juventud del oficial y un ánimo en exceso vehemente lo llevaran a decir frases como esas. He tratado en estos días con varios oficiales de la Seguridad del Estado y para resumir, simpaticé con algunos de ellos. Muchos son mis vecinos y sucede que en todo este tiempo no hemos tenido la curiosidad de comprobar el límite exacto en que nos separamos o tenemos afectos en común. El respeto y la consideración que mostraron demuestran que de ellos depende también el paso de Cuba hacia un mundo sensato. Se me dirá que todo es forma, incluso impostura, lo sé, pero adivino además en el fondo un deseo de no pelear más, como dice los escolares. Por otro lado, no importa que la forma presida el camino: no se puede saltar de la brutalidad al afecto sin pasar por la decencia. Lo que un día queda en la forma al otro amanecerá convertido en fondo. Todavía no hemos valorado lo que nos aportó Zapata con su muerte, Fariña con su decisión y las Damas con su constancia. La historia no negará que todo esto propició cambios en Cuba. Por ello digo que si alguien recibe favor con estas liberaciones es el gobierno cubano: se hace justicia. Este respeto mesurado, esa fría cordialidad los cuentos como los mejores triunfos de la lucha civilista en la Cuba de 2010 y ruego porque en el futuro se cultive para que al fin el pueblo cubano, hasta hoy temeroso, corresponda adecuadamente y acepte al hombre para refutar mejor la idea que sostiene.
No obstante el comentario del oficial, más allá del insulto resulta un daño innecesario a la psiquis de un niño y también a la de aquellas señoras. Y me obligan a dudar de que el regreso de los liberados, y el mío propio sea seguro si se nos antoja. A pesar de ello veo un peligro mayor, porque el niño que hasta hoy permaneció al margen del torbellino entró a su vórtice de la manera más funesta, acompañado de la tristeza natural del momento pero también con el temor de que se cumplan los vaticinios del oficial y sobre todo sintiéndose humillado, lo cual es, sin dudas, el primer escalón para llegar al odio. Así la extensa cadena de rencores y aversiones tiene garantizada su continuidad. Ahora volviendo al inicio, descubro los ribetes de lo que fue la monstruosidad de antaño, burlona, plana, sin consideraciones y que no se limitaba a cumplir una misión, sino que sentía un estrecho placer en humillar al excluido. La crueldad es el signo visible pero la autosuficiencia, el afán de ver en lo demás seres inferiores y torcidos pertenecen a los signos recónditos de todas las tiranías.
De cualquier forma el joven oficial esta respirando vapores despóticos que poco a poco se disipan en los nuevos tiempos a pesar del discurso agresivo y mordiente que mantiene la estrategia de la revolución. Sostengo que el daño mayor infligido al proceso y el deterioro de su imagen, viene de la intolerancia férreamente cultivada, de la saña obsesiva para negar todo lo que fuera una opinión diferente aunque fuera cándida. Viendo enemigos incluso en gente con ganas de contribuir a la mejora del proceso. Encarcelar al joven Heberto después de un juicio militar por escribir un libro de poesías fue la monstruosidad de antaño- bruta por la fuerza y por la mediocridad desplegada- que dio paso a la expulsión de Esteban Morales, hombre capaz e íntegro que solo denunció problemas con el ánimo de sanear el proyecto que estima, atropello del presente. Uno se encuentra en Cuba, según creo, pero el otro murió hace algunos años y pude leer, en un hermoso libro, que uno de sus últimos deseos se centró en volver a cuba y no se lo permitieron.
Veo tozudez por mantener el poder presente, pero escasa preocupación y menos lucidez para garantizar que la revolución- la que todos amamos, la que incluye a Heberto y también a Tomás Morales, se quiera o no- perdure aunque sea bajo otras formas. El oficial no calculó que en la escena con mi hijo podía nacer lo que el supone un enemigo, quizás ni mi influencia pueda impedirlo porque la revolución ha dañado casi siempre la porción irracional y afectiva de los individuos. Pudiera agregarse que le resulta indiferente.
La gente encuentra odioso ese disfrute innecesario del poder, esas ganas de ver al otro humillado y vulnerable, sin recursos para neutralizar la frustración, cosas que no tiene que ver con el cumplimento del trabajo, que en esta ocasión se limitaba a llevar a termino el operativo. Debo agregar que los menos preparados sienten una extraña inclinación por ofender mujeres y atormentar niños, por suerte ya son los menos. Veo en esto algunas de las causas para pisotear discos y festejar muertes, actitudes que se dan en otras partes, y si deben lamentarse será por la falta de elegancia pero que al menos está en proporción con las causas. En resumen, si un día la revolución termina por caer lo hará por estos motivos.
Como si fuera poco, para aportar algo al desastre, uní a la estupidez del agente la mía. Entre otras cosas me negué a despedirme de mi padre y de mis hijos. La inutilidad, la poca ganancia de esa actitud demuestran que fue un infantilismo de pantalón corto, por lo demás inferior a la comprensión que trato de lograr en mis extensas parrafadas. A mi hijo, más que a nadie, van dirigidas, a él, que tiene 12 años y está a tiempo. Lo que respecta al oficial, si pretendió humillarme se verá recompensado porque yo cometí mí estupidez en los 30 y el la suya apenas a los 20.
El momento es el apropiado para ganar afectos y no para cumplir la voluntad del poema: "pues cada esfuerzo mío está aquí condenado, y muere mi corazón lo mismo que mis pensamientos en esta desolada languidez". Nada de esto favorece a Cuba, sí la destruye. Cuando a los poderes les importen estos detalles, en apariencia nimios, y hasta tenidos por histéricos, tendrán la posibilidad de entablar una relación no solo segura, sino también productiva y hermosa con el individuo. Los detalles suelen volverse tan cruciales para el hombre como el miembro amputado en una sesión de tortura o las marcas que lleva en su cuerpo después de una golpiza. "Donde vuelvo mis ojos solo veo las oscuras ruinas de mi vida y los muchos años que aquí pasé o destruí. No hallarás otra tierra ni otro mar. La ciudad irá en ti siempre. Volverás a las mismas calles…." nos dice el poema. La separación que sufrió mi padre tiene el efecto, si se me perdona repetir la altisonancia, de una amputación.
Pudiera decirse que la humillación se evita permaneciendo en la cárcel. Con su liberación ninguno de estos hombres recibió un favor, no se le concedió una gracia, solo se cobró justicia. No se puede comparar un derecho que se ejerce con una gracia concedida. Repito que el favor se lo otorgó el estado cubano con el gesto que tal vez mejore otras muchas cosas incluyendo la vuelta de los 5 cubanos cautivos en los EEUU. Quienes exigen a los hombres mantenerse convictos no creo que puedan explicar la ganancia de semejante heroísmo, si la hay. Será mejor exigirles continuar sus proyectos de hace 7 años ya en la patria, ya en cualquier sitio del mundo donde prefieran, probablemente puedan cooperar con sobrada eficiencia fuera de aquella si se lo proponen.
El mecanismo por el cual el hombre se aficiona y siente por los objetos que lo acompaña, cierta ternura dolorosa, es un misterio comparable al efecto de una melodía sobre el ánimo. Peor, si ese ánimo se encuentra sometido a las torcidas represiones, que a veces, comprometen su vida y la de sus familiares. Entre el cerebro que siente y el objeto inmóvil, en ocasiones ni siquiera útil, se abre una misteriosa interdicción que no puede explicar ninguna filosofía, ni demostrar ciencia alguna. Quizás al final triunfen los que sostienen que el hombre solo se ama a sí mismo y ama en el objeto abandonado, en el lugar de donde se ausenta, al hombre que fue en otra ocasión y por el cual siente lástima, pues siendo el mismo no lo puede acompañar. He observado muchas veces, gracias a esta tragedia cubana de las expulsiones manifiestas de antaño y las partidas del presente, el rostro de muchos que después de vivir lejos en absoluta frivolidad y olvido, al escuchar el chirrido de la puerta que no abrió en años o al probarse aquellos zapatos rotos y únicos que soportaron torpemente su peso, pierden la despreocupada arrogancia, la insolente seguridad y caen fulminados. Se ven abriendo la puerta, soportando el zapato sin saber quizás que el hombre recordado y el que recuerda no podrán tocarse, que el recordado continuará ajeno a las súplicas del que recuerda.
Mi padre debe estar perdiendo ahora las últimas luces de la costa cubana, con él va mi hijo, no sé si ya convertido en enemigo. Me esforzaré por evitar que un pequeño atropello provoque el nacimiento de un gran enemigo. Quiera Dios que todo esto no sea más que sensiblería de quien extraña, de alguien que se sabe del otro lado de la ausencia. Ojala no sea la médula misma del asunto. Por eso me gusta La ciudad, el poema de Kavafis, que ha acompañado estas palabras. Su final, hermoso aunque demasiado rotundo para una sensación tan inaprensible, sentencia: "Pues la ciudad siempre es la misma. Otra no busques no la hay_, ni caminos ni barcos para ti. La vida que aquí perdiste la has destruido en toda la tierra."
AlfredoFelipeValdés
Artemisa 7 de octubre de 2010
Hace 7 años mi padre cayó encarcelado como se conoce y aquella operación, planeada para ejecutarse como un rayo, lo extirpó de su casa en segundos. A estas horas se encuentra volando rumbo a España en virtud de las negociaciones que Madrid y La Habana, por mediación de la iglesia, sostuvieron durante los últimos meses. No creo que ningún viajero se prive de mirar por última vez el espacio que abandona, por eso, mientras escribía, imaginé a mi padre mirando a través del redondo cristal con el ánimo de percibir las curvas finales de la isla. Por desgracia el viaje transcurre en medio de una noche escasa de luna, y su partida en plena sombra se verificó de su celda al aeropuerto, un tránsito extremo: del cautiverio absoluto a la pura libertad.
Un ser que ha sufrido un trayecto tan vertiginoso no podrá jamás sentirse completo. La ausencia siempre lo perseguirá. El lugar que levantó con su esfuerzo, las calles que le dieron paso, los cientos de objetos, papeles escritos o marcados, los proyectos interrumpidos en plena ejecución, todo lo que pobló y dio cuerpo a su existencia, reclamará por siempre un espacio en la nueva vida del que parte.
Un poema que prefiero por su clara construcción y la manera seca de su ritmo, comienza: Dices "Iré a otra tierra, y hacia otro mar y una ciudad mejor hallaré…" enseña una verdad tan simple, casi biológica: el alejamiento del hombre y su medio se sufre como una amputación, aunque en estos tiempos pueda sonar ridículo.
Privar a los hombres de volver a sus casas y en ellas preparar sus partidas es, aunque no se crea, una crueldad que emula con el cautiverio. En todo prima el desconcierto y la inseguridad. Los aspectos esenciales no se aclaran. El prisionero podrá volver cuando desee, quienes decidan permanecer en Cuba podrán gozar de absoluta libertad a tenor de una ley que, según oficiales de la seguridad del estado se encuentra en proceso. Trato de confiar en ello, pues fueron dudas que me disiparon amablemente los oficiales encargados de darle curso a la operación. Sin embargo nada escrito, al menos que yo sepa, deja constancia de tales determinaciones y es posible que aquí radique la causa para que un oficial apure groseramente la despedida de mi hijo con sus tías ancianas, diciéndoles que el niño no podrá volver y que por tanto nunca más se verán.
Es probable que la juventud del oficial y un ánimo en exceso vehemente lo llevaran a decir frases como esas. He tratado en estos días con varios oficiales de la Seguridad del Estado y para resumir, simpaticé con algunos de ellos. Muchos son mis vecinos y sucede que en todo este tiempo no hemos tenido la curiosidad de comprobar el límite exacto en que nos separamos o tenemos afectos en común. El respeto y la consideración que mostraron demuestran que de ellos depende también el paso de Cuba hacia un mundo sensato. Se me dirá que todo es forma, incluso impostura, lo sé, pero adivino además en el fondo un deseo de no pelear más, como dice los escolares. Por otro lado, no importa que la forma presida el camino: no se puede saltar de la brutalidad al afecto sin pasar por la decencia. Lo que un día queda en la forma al otro amanecerá convertido en fondo. Todavía no hemos valorado lo que nos aportó Zapata con su muerte, Fariña con su decisión y las Damas con su constancia. La historia no negará que todo esto propició cambios en Cuba. Por ello digo que si alguien recibe favor con estas liberaciones es el gobierno cubano: se hace justicia. Este respeto mesurado, esa fría cordialidad los cuentos como los mejores triunfos de la lucha civilista en la Cuba de 2010 y ruego porque en el futuro se cultive para que al fin el pueblo cubano, hasta hoy temeroso, corresponda adecuadamente y acepte al hombre para refutar mejor la idea que sostiene.
No obstante el comentario del oficial, más allá del insulto resulta un daño innecesario a la psiquis de un niño y también a la de aquellas señoras. Y me obligan a dudar de que el regreso de los liberados, y el mío propio sea seguro si se nos antoja. A pesar de ello veo un peligro mayor, porque el niño que hasta hoy permaneció al margen del torbellino entró a su vórtice de la manera más funesta, acompañado de la tristeza natural del momento pero también con el temor de que se cumplan los vaticinios del oficial y sobre todo sintiéndose humillado, lo cual es, sin dudas, el primer escalón para llegar al odio. Así la extensa cadena de rencores y aversiones tiene garantizada su continuidad. Ahora volviendo al inicio, descubro los ribetes de lo que fue la monstruosidad de antaño, burlona, plana, sin consideraciones y que no se limitaba a cumplir una misión, sino que sentía un estrecho placer en humillar al excluido. La crueldad es el signo visible pero la autosuficiencia, el afán de ver en lo demás seres inferiores y torcidos pertenecen a los signos recónditos de todas las tiranías.
De cualquier forma el joven oficial esta respirando vapores despóticos que poco a poco se disipan en los nuevos tiempos a pesar del discurso agresivo y mordiente que mantiene la estrategia de la revolución. Sostengo que el daño mayor infligido al proceso y el deterioro de su imagen, viene de la intolerancia férreamente cultivada, de la saña obsesiva para negar todo lo que fuera una opinión diferente aunque fuera cándida. Viendo enemigos incluso en gente con ganas de contribuir a la mejora del proceso. Encarcelar al joven Heberto después de un juicio militar por escribir un libro de poesías fue la monstruosidad de antaño- bruta por la fuerza y por la mediocridad desplegada- que dio paso a la expulsión de Esteban Morales, hombre capaz e íntegro que solo denunció problemas con el ánimo de sanear el proyecto que estima, atropello del presente. Uno se encuentra en Cuba, según creo, pero el otro murió hace algunos años y pude leer, en un hermoso libro, que uno de sus últimos deseos se centró en volver a cuba y no se lo permitieron.
Veo tozudez por mantener el poder presente, pero escasa preocupación y menos lucidez para garantizar que la revolución- la que todos amamos, la que incluye a Heberto y también a Tomás Morales, se quiera o no- perdure aunque sea bajo otras formas. El oficial no calculó que en la escena con mi hijo podía nacer lo que el supone un enemigo, quizás ni mi influencia pueda impedirlo porque la revolución ha dañado casi siempre la porción irracional y afectiva de los individuos. Pudiera agregarse que le resulta indiferente.
La gente encuentra odioso ese disfrute innecesario del poder, esas ganas de ver al otro humillado y vulnerable, sin recursos para neutralizar la frustración, cosas que no tiene que ver con el cumplimento del trabajo, que en esta ocasión se limitaba a llevar a termino el operativo. Debo agregar que los menos preparados sienten una extraña inclinación por ofender mujeres y atormentar niños, por suerte ya son los menos. Veo en esto algunas de las causas para pisotear discos y festejar muertes, actitudes que se dan en otras partes, y si deben lamentarse será por la falta de elegancia pero que al menos está en proporción con las causas. En resumen, si un día la revolución termina por caer lo hará por estos motivos.
Como si fuera poco, para aportar algo al desastre, uní a la estupidez del agente la mía. Entre otras cosas me negué a despedirme de mi padre y de mis hijos. La inutilidad, la poca ganancia de esa actitud demuestran que fue un infantilismo de pantalón corto, por lo demás inferior a la comprensión que trato de lograr en mis extensas parrafadas. A mi hijo, más que a nadie, van dirigidas, a él, que tiene 12 años y está a tiempo. Lo que respecta al oficial, si pretendió humillarme se verá recompensado porque yo cometí mí estupidez en los 30 y el la suya apenas a los 20.
El momento es el apropiado para ganar afectos y no para cumplir la voluntad del poema: "pues cada esfuerzo mío está aquí condenado, y muere mi corazón lo mismo que mis pensamientos en esta desolada languidez". Nada de esto favorece a Cuba, sí la destruye. Cuando a los poderes les importen estos detalles, en apariencia nimios, y hasta tenidos por histéricos, tendrán la posibilidad de entablar una relación no solo segura, sino también productiva y hermosa con el individuo. Los detalles suelen volverse tan cruciales para el hombre como el miembro amputado en una sesión de tortura o las marcas que lleva en su cuerpo después de una golpiza. "Donde vuelvo mis ojos solo veo las oscuras ruinas de mi vida y los muchos años que aquí pasé o destruí. No hallarás otra tierra ni otro mar. La ciudad irá en ti siempre. Volverás a las mismas calles…." nos dice el poema. La separación que sufrió mi padre tiene el efecto, si se me perdona repetir la altisonancia, de una amputación.
Pudiera decirse que la humillación se evita permaneciendo en la cárcel. Con su liberación ninguno de estos hombres recibió un favor, no se le concedió una gracia, solo se cobró justicia. No se puede comparar un derecho que se ejerce con una gracia concedida. Repito que el favor se lo otorgó el estado cubano con el gesto que tal vez mejore otras muchas cosas incluyendo la vuelta de los 5 cubanos cautivos en los EEUU. Quienes exigen a los hombres mantenerse convictos no creo que puedan explicar la ganancia de semejante heroísmo, si la hay. Será mejor exigirles continuar sus proyectos de hace 7 años ya en la patria, ya en cualquier sitio del mundo donde prefieran, probablemente puedan cooperar con sobrada eficiencia fuera de aquella si se lo proponen.
El mecanismo por el cual el hombre se aficiona y siente por los objetos que lo acompaña, cierta ternura dolorosa, es un misterio comparable al efecto de una melodía sobre el ánimo. Peor, si ese ánimo se encuentra sometido a las torcidas represiones, que a veces, comprometen su vida y la de sus familiares. Entre el cerebro que siente y el objeto inmóvil, en ocasiones ni siquiera útil, se abre una misteriosa interdicción que no puede explicar ninguna filosofía, ni demostrar ciencia alguna. Quizás al final triunfen los que sostienen que el hombre solo se ama a sí mismo y ama en el objeto abandonado, en el lugar de donde se ausenta, al hombre que fue en otra ocasión y por el cual siente lástima, pues siendo el mismo no lo puede acompañar. He observado muchas veces, gracias a esta tragedia cubana de las expulsiones manifiestas de antaño y las partidas del presente, el rostro de muchos que después de vivir lejos en absoluta frivolidad y olvido, al escuchar el chirrido de la puerta que no abrió en años o al probarse aquellos zapatos rotos y únicos que soportaron torpemente su peso, pierden la despreocupada arrogancia, la insolente seguridad y caen fulminados. Se ven abriendo la puerta, soportando el zapato sin saber quizás que el hombre recordado y el que recuerda no podrán tocarse, que el recordado continuará ajeno a las súplicas del que recuerda.
Mi padre debe estar perdiendo ahora las últimas luces de la costa cubana, con él va mi hijo, no sé si ya convertido en enemigo. Me esforzaré por evitar que un pequeño atropello provoque el nacimiento de un gran enemigo. Quiera Dios que todo esto no sea más que sensiblería de quien extraña, de alguien que se sabe del otro lado de la ausencia. Ojala no sea la médula misma del asunto. Por eso me gusta La ciudad, el poema de Kavafis, que ha acompañado estas palabras. Su final, hermoso aunque demasiado rotundo para una sensación tan inaprensible, sentencia: "Pues la ciudad siempre es la misma. Otra no busques no la hay_, ni caminos ni barcos para ti. La vida que aquí perdiste la has destruido en toda la tierra."
AlfredoFelipeValdés
Artemisa 7 de octubre de 2010
jueves, 11 de febrero de 2010
Carta al presidente Raúl Castro
Desde Cuba con amor y con dolor porque mañana el amor nos haga ver una cuba "para el bien de todos"
El pasado 10 de diciembre un grupo de mujeres marchó por las calles de La Habana. Fueron atacadas y ofendidas por representantes del gobierno cubano. Entre ellas estaba mi madre, cuyos espejuelos llegaron a la casa desarmados. no son armas las que se necesitan, si argumentos. No se trata de vencer, se trata de convencer. en esta carta impugno y reto con toda humildad. ahora la doy a todos para que, a su vez, sea impugnada y retada. para mala suerte de Cuba, a esta carta no le fue posible llegar a su destinatario. Digo mala suerte porque hace algunos días traté de entregarla en La Oficina de Asuntos Ciudadanos del Consejo de Estado y no fue admitida. ojalá pronto se den cuenta de que admitir es la mejor manera de vencer.
Artemisa, 28 de enero de 2010
Sr. Raúl Castro Ruz
Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros
de la República de Cuba
No había despertado yo aquella mañana y ya sentía, en pleno sueño, el tropel calle abajo, los gritos y el eco de las piedras que después supe impactaban contra una ventana. En esos días estaba por cumplir 7 años y era 1980. No voy a contar aquí lo que todo el mundo sabe, incluso mejor que yo, pues solo lo viví desde la ventana de mi casa. Sin embargo, no lejos de la mía, sobre la otra ventana y junto a las piedras, llovían las ofensas, las bajas amenazas. Quienes fueron amigos la noche anterior, al otro día llegaban prestos a herir, a exterminar un pecado: mi vecino había decidido abandonar el país. Al parecer en un entorno que para sentirse pleno necesitaba un total reconocimiento, semejante abandono era un crimen, se consumaba una traición, se elegía otro camino. No sé si entonces se sabía lo que se estaba haciendo. No sé cuánta conciencia hubo en todo aquello. Mis amigos y yo cantábamos “pin pon fuera, abajo la gusanera”, como si fuera una canción infantil.
La gente no fue solo por mero instinto. Hubo allí quien arengó. Se marchó organizado, se odió organizado y hoy, de cuando en cuando, veo- casi siempre en deplorable condición y con los ánimos de antaño perdidos- a los que, entonces dirigentes, encabezaron aquella triste cruzada.
Ahora la ventana ha cambiado y es la mía, pero el odio es el mismo al que asistí en aquellos días de mi infancia. Una mañana del último diciembre me despertó mi madre para contarme que en plena calle de La Habana fue, no solo amenazada, sino atacada por lo que usted llama el pueblo enardecido, pero yo me veo forzado a llamar horda grotesca, ya que pueblo es otra cosa. De paso, fue insultada en su condición de mujer casada cosa que, está de más decir, no viene a propósito con el motivo que la llevaba a marchar por las calles, ni a ustedes a impedírselo (Y que además bien vale una acusación por difamación y calumnia) también se le acusó de mercenaria, primero en la calle y después en el noticiero estelar de la televisión. Mi madre no estaba sola. A su lado caminaban varias mujeres clamando por la liberación de sus esposos y sus hijos encarcelados en marzo del 2003 en la conocida causa de los 75. Que yo sepa, de entonces a la fecha, estas mujeres no han ofendido ni atacado a nadie con su reclamo. No le hablo, presidente, de la justicia de ellas, ni de la de usted ni de la mía. Se trata de una razón anterior y más simple. Tiene que ver con la manera de defender un criterio y hacerlo valer no importa cuán poderoso, cruel o miserable sea el enemigo. Se trata de la decencia y le respeto- que no debilidad- para defender lo que se quiere. Ninguna causa es buena cuando se defiende con vulgaridad y bajeza. Es culpable el que ofende la libertad en la persona sagrada de nuestros adversarios, más si los ofende en nombre de la libertad. Esto dijo Martí, alguien que entregó más que cualquier otro cubano por la causa de CUBA. Yo agregaría : quien lo permite o estimula es también culpable.
Lo peor de todo es que muchos de los “héroes” protagonistas del triste espectáculo eran hombres. De hecho quien empujó a mi madre, quien posiblemente le destrozó los espejuelos, quien le arrancó la bandera de las manos y después la tiró al piso para pisotearla fue un hombre. Y en este punto permítame expresarle mis dudas al respecto porque un acto como este basta para descalificar al más viril de los caballeros. Para decirlo claramente es un acto de cobardía. Creo que para ser revolucionario o reaccionario, religioso o ateo primero se ha de ser humano, hombre respetuoso. Capaz de contener la ira y la grosería por más que la sufra. Semejantes groserías no ofenden en nada a quien las recibe, desacreditan a quien las profiere.
Estas personas mal educadas decían ser partidarias de la revolución, decían defenderla. Curiosamente una revolución que ha predicado el amor ha terminado permitiendo el odio. Lo permitió hace 30 años cuando yo era un niño y veía, desde mi ventana, las piedras caer sobre mi vecino. Mi vecino lapidado como en los tiempos de la barbarie. De mi vecino no he sabido más, según dicen nunca regresó, pero otros que padecieron agresiones semejantes hoy son recibidos con sumo respeto y hasta se les sienta a la mesa para conversar. Yo sé que antes de transcurrir otros 30 años todos los cubanos y cubanas que hoy son apedreados podrán sentarse a la misma mesa y contribuir a ella en la misma medida que de ella necesitan. Todavía recuerdo los editoriales de entonces, para ellos no hay regreso, decían. Por suerte regresaron. Quien esto le escribe no se ha ido de Cuba y en ella no se esconde ni lo hará, y siente una profunda tristeza al ver como el gobierno se hace eco de tales actos presentándolos en la tv de la manera que cree que le conviene. Yo le pido que permita una réplica abierta y libre. Yo le pido que publique esta carta en el mismo periódico que denigró a mi madre y a sus compañeras.
Me pregunto, qué revolución puede acusar a personas de hechos gravísimos, bien tipificados como delitos y en lugar de recurrir a las leyes- severas por cierto- que tiene para castigarlos, o lo que es lo mismo aplicar la forma racional y civilizada, permite y respalda por televisión un ataque callejero, la forma irracional y primitiva. Aplicar las leyes y cumplirlas todos, comenzando por el Estado, quien no le responde a mi padre una solicitud legal, a pesar de que la constitución lo obliga a ello. Mi padre lleva esperando años la respuesta que el Estado le debe por ley.
Escribiendo esta carta me enteré de otros ataques y encarcelamientos a personas por solo expresar un criterio. Pero hay algo peor y muy grave: en estos momentos un hombre lleva casi dos meses privándose voluntariamente de ingerir alimento. Lo ignoro todo sobre el caso, pero sé que en el momento que escribo y usted espera sin saberlo mi carta, él debe estar acercándose peligrosamente a su fin. Cuba no puede permitirlo. Si vamos a prohibir algo prohibamos que un hombre se nos muera de hambre, y hagámoslo con la única manera humana: la suplica. Si no es cuerdo o decente, menos lo será frente al maltrato o la indiferencia. Por favor Raúl escuchemos qué nos tiene que decir este hombre. Veo en una huelga de hambre, además de un acto de valor, el reconocimiento de una frustración extrema, algo anda mal entre nosotros. Orlando Zapata Tamayo es su nombre y según creo se encuentra cautivo en una prisión de Camagüey. Me costó trabajo terminar de escuchar a su madre, el llanto casi no la dejaba hablar.
¿Se ha preguntado usted el daño que le causa a la revolución todos esos actos de odio? Bajo él ha padecido, más que seres humanos, el espíritu de una colectividad, la esperanza de una nación. Por ese mismo odio sufrió cárcel un poeta al escribir “Fuera de juego”, un libro que hoy nos da lástima de tan inofensivo. Por igual motivo fue , atormentado Virgilio Piñera, así mismo se dejo morir de hambre a Pedro Luis Boitel en una celda de castigo, así se trasladaron a la fuerza a familias enteras para vivir en lugares extraños, así se le obligaba a confesar a los religiosos, mediante una planilla, la condición de su creencia en las escuelas cubanas y por eso mismo decenas de seres humanos, incluyendo mujeres y niños perecieron en la bahía de la habana a bordo de un remolcador, es cierto que en la historia de Cuba hay siglas penosas como el BRAC y el SIM pero también la historia de Cuba tendrá que cargar con las siglas de la UMAP igualmente penosas. Ante esa realidad de qué vale propinar una paliza o encarcelar o desacreditar a quien lo diga. Si hoy se pide perdón por estos abusos, si se reconocen con humildad y valentía, es decir con grandeza, se estará defendiendo nuestra cubanía. Le propongo dejar por escrito un ofrecimiento público de disculpas a quienes se les deba, si se les debe. Creo que todos debiéramos firmarlo, desde ambas partes y de todos los lugares.
Sr presidente, ¿Ha pensado usted en este país como un inmenso teatro donde casi todos se entregan al fingimiento, donde todos se ven compelidos a decir “sí” ante un poder cuyas necesidades de consenso y unanimidad además de ridículas, por lo imposible, son patológicas e innecesarias?
Pruebe usted un día lo contrario. Dese el lujo de ser impugnado. Acéptelo. No se pierda el privilegio de saber qué piensa en realidad, en lo más íntimo, hasta el más indigno y oscuro de los cubanos. Sienta la humilde curiosidad de verse emplazado y permítalo más allá de que sea justo o no. Si es justo agradézcalo porque usted saldrá ganando y si no lo es de seguro se desvanecerá por sí solo. De cosas así construyen su imagen los seres humanos, de ahí sale el recuerdo que dejará al final en sus semejantes. Somos un reflejo. Tengo hijos y no encuentro fuerzas para impedirles que se quejen de mí como les plazca. No es porque yo sea un hombre bueno, es que me muero por saber lo que piensan de mí y cómo lo piensan, que a veces es lo peor. Por ejemplo, ¿sabe usted cuántos cubanos están descontentos con su salario y van descontentos a cualquier marcha del pueblo combatiente? ¿Sabe usted cuántos cubanos quieren viajar libremente o cuántos quieren tener acceso a internet? ¿Sabe usted que muchos de nuestros hospitales se encuentran en pésimas condiciones, que en ellos los pacientes esperan largas colas, a veces de toda una mañana porque no tenemos suficientes médicos? Peor aún, los servicios de urgencias son precarios en múltiples lugares, no hay suficientes ambulancias y las personas deben ir al hospital por sus propios medios en condiciones lamentables. Y qué decir de los médicos. Viven con menos de veinte dólares por mes cuando en Cuba no se vive con menos de cinco al día y para colmo trabajan en pésimas condiciones. La educación. ¿Cree usted que los cubanos están contentos con las escuelas al campo? ¿Sabe usted cuántos cubanos odiaron que sus hijos fueran llevados al campo en todos estos años? ¿Sabe usted que se ha llegado a amenazar con manchar el expediente de un alumno si no marcha a las labores agrícolas? Exigir y criticar no significa destruir eso es también algo natural. Puro aire. Muchos están cautivos por señalar problemas que ahora usted denuncia con palabras más fuertes. Hace algún tiempo uno de los represores del quinquenio gris compareció en TV y la polémica provocada, y en la que se vieron involucrados los intelectuales más importantes de nuestro país, no fue motivo del más mínimo comentario en los medios de prensa, y se trata de un asunto de capital importancia en la historia de los últimos cincuenta años. Recuerdo ahora el dólar. Cuando todavía algunos guardaban prisión por tener el sucio y cochino dólar, como se le llamaba, el dólar comenzaba a ser despenalizado con tremenda naturalidad, o sea como el aire. Es que el aire no se puede penalizar al menos no por mucho tiempo y le aseguro: los cubanos ni siquiera hemos respirado demasiado.
Trato de decirle que tenemos algo inevitable en común, somos cubanos y le aseguro en la misma proporción. No es un orgullo, es un destino y por eso un orgullo ¿Ud. imagina al Padre de la Edad de Oro, al Mártir de Dos Ríos, quien tuvo el privilegio de morir sin haber herido a nadie, al hombre que en lo más cruento de la vida no dejó de cuidar a la Mujer, al Héroe Nacional suyo y mío- por tanto modelo y patrón- golpeando a una mujer o a un hombre en plena calle amparado en un poder frente al cual el individuo es un átomo, aunque sea un átomo de traición? No hay perdón para los actos de odio. El puñal que se clava en nombre de la libertad, se clava en el pecho de la libertad, dijo Martí.
Le pido pues, que prohíba agresiones como las que aquí le he narrado. En sus manos está que la Historia de Cuba no tenga que guardar en su memoria un acto más de villanía. Eso sí empaña a Cuba. Castígueme a mí si le da placer, pero castigue el odio, la represión y la violencia por deber, ante todo con usted mismo. Permita y pida que aquel que disienta lo diga como le plazca y sobre lo que le plazca mientras no ultraje ni agreda. Si un cubano se nos marcha herido y humillado cómo vamos a esperar que nos devuelva afecto. Esa no es una buena manera de defender la revolución.
Por último me limito a decirle que si llega ese momento de liberación y de él derivan consecuencias violentas para alguien y destructivas para la paz de Cuba puede contarme entre los suyos para impedirlo.
Alfredo Felipe Valdés
hijo de Loyda Valdés González
Dama de Blanco
El pasado 10 de diciembre un grupo de mujeres marchó por las calles de La Habana. Fueron atacadas y ofendidas por representantes del gobierno cubano. Entre ellas estaba mi madre, cuyos espejuelos llegaron a la casa desarmados. no son armas las que se necesitan, si argumentos. No se trata de vencer, se trata de convencer. en esta carta impugno y reto con toda humildad. ahora la doy a todos para que, a su vez, sea impugnada y retada. para mala suerte de Cuba, a esta carta no le fue posible llegar a su destinatario. Digo mala suerte porque hace algunos días traté de entregarla en La Oficina de Asuntos Ciudadanos del Consejo de Estado y no fue admitida. ojalá pronto se den cuenta de que admitir es la mejor manera de vencer.
Artemisa, 28 de enero de 2010
Sr. Raúl Castro Ruz
Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros
de la República de Cuba
No había despertado yo aquella mañana y ya sentía, en pleno sueño, el tropel calle abajo, los gritos y el eco de las piedras que después supe impactaban contra una ventana. En esos días estaba por cumplir 7 años y era 1980. No voy a contar aquí lo que todo el mundo sabe, incluso mejor que yo, pues solo lo viví desde la ventana de mi casa. Sin embargo, no lejos de la mía, sobre la otra ventana y junto a las piedras, llovían las ofensas, las bajas amenazas. Quienes fueron amigos la noche anterior, al otro día llegaban prestos a herir, a exterminar un pecado: mi vecino había decidido abandonar el país. Al parecer en un entorno que para sentirse pleno necesitaba un total reconocimiento, semejante abandono era un crimen, se consumaba una traición, se elegía otro camino. No sé si entonces se sabía lo que se estaba haciendo. No sé cuánta conciencia hubo en todo aquello. Mis amigos y yo cantábamos “pin pon fuera, abajo la gusanera”, como si fuera una canción infantil.
La gente no fue solo por mero instinto. Hubo allí quien arengó. Se marchó organizado, se odió organizado y hoy, de cuando en cuando, veo- casi siempre en deplorable condición y con los ánimos de antaño perdidos- a los que, entonces dirigentes, encabezaron aquella triste cruzada.
Ahora la ventana ha cambiado y es la mía, pero el odio es el mismo al que asistí en aquellos días de mi infancia. Una mañana del último diciembre me despertó mi madre para contarme que en plena calle de La Habana fue, no solo amenazada, sino atacada por lo que usted llama el pueblo enardecido, pero yo me veo forzado a llamar horda grotesca, ya que pueblo es otra cosa. De paso, fue insultada en su condición de mujer casada cosa que, está de más decir, no viene a propósito con el motivo que la llevaba a marchar por las calles, ni a ustedes a impedírselo (Y que además bien vale una acusación por difamación y calumnia) también se le acusó de mercenaria, primero en la calle y después en el noticiero estelar de la televisión. Mi madre no estaba sola. A su lado caminaban varias mujeres clamando por la liberación de sus esposos y sus hijos encarcelados en marzo del 2003 en la conocida causa de los 75. Que yo sepa, de entonces a la fecha, estas mujeres no han ofendido ni atacado a nadie con su reclamo. No le hablo, presidente, de la justicia de ellas, ni de la de usted ni de la mía. Se trata de una razón anterior y más simple. Tiene que ver con la manera de defender un criterio y hacerlo valer no importa cuán poderoso, cruel o miserable sea el enemigo. Se trata de la decencia y le respeto- que no debilidad- para defender lo que se quiere. Ninguna causa es buena cuando se defiende con vulgaridad y bajeza. Es culpable el que ofende la libertad en la persona sagrada de nuestros adversarios, más si los ofende en nombre de la libertad. Esto dijo Martí, alguien que entregó más que cualquier otro cubano por la causa de CUBA. Yo agregaría : quien lo permite o estimula es también culpable.
Lo peor de todo es que muchos de los “héroes” protagonistas del triste espectáculo eran hombres. De hecho quien empujó a mi madre, quien posiblemente le destrozó los espejuelos, quien le arrancó la bandera de las manos y después la tiró al piso para pisotearla fue un hombre. Y en este punto permítame expresarle mis dudas al respecto porque un acto como este basta para descalificar al más viril de los caballeros. Para decirlo claramente es un acto de cobardía. Creo que para ser revolucionario o reaccionario, religioso o ateo primero se ha de ser humano, hombre respetuoso. Capaz de contener la ira y la grosería por más que la sufra. Semejantes groserías no ofenden en nada a quien las recibe, desacreditan a quien las profiere.
Estas personas mal educadas decían ser partidarias de la revolución, decían defenderla. Curiosamente una revolución que ha predicado el amor ha terminado permitiendo el odio. Lo permitió hace 30 años cuando yo era un niño y veía, desde mi ventana, las piedras caer sobre mi vecino. Mi vecino lapidado como en los tiempos de la barbarie. De mi vecino no he sabido más, según dicen nunca regresó, pero otros que padecieron agresiones semejantes hoy son recibidos con sumo respeto y hasta se les sienta a la mesa para conversar. Yo sé que antes de transcurrir otros 30 años todos los cubanos y cubanas que hoy son apedreados podrán sentarse a la misma mesa y contribuir a ella en la misma medida que de ella necesitan. Todavía recuerdo los editoriales de entonces, para ellos no hay regreso, decían. Por suerte regresaron. Quien esto le escribe no se ha ido de Cuba y en ella no se esconde ni lo hará, y siente una profunda tristeza al ver como el gobierno se hace eco de tales actos presentándolos en la tv de la manera que cree que le conviene. Yo le pido que permita una réplica abierta y libre. Yo le pido que publique esta carta en el mismo periódico que denigró a mi madre y a sus compañeras.
Me pregunto, qué revolución puede acusar a personas de hechos gravísimos, bien tipificados como delitos y en lugar de recurrir a las leyes- severas por cierto- que tiene para castigarlos, o lo que es lo mismo aplicar la forma racional y civilizada, permite y respalda por televisión un ataque callejero, la forma irracional y primitiva. Aplicar las leyes y cumplirlas todos, comenzando por el Estado, quien no le responde a mi padre una solicitud legal, a pesar de que la constitución lo obliga a ello. Mi padre lleva esperando años la respuesta que el Estado le debe por ley.
Escribiendo esta carta me enteré de otros ataques y encarcelamientos a personas por solo expresar un criterio. Pero hay algo peor y muy grave: en estos momentos un hombre lleva casi dos meses privándose voluntariamente de ingerir alimento. Lo ignoro todo sobre el caso, pero sé que en el momento que escribo y usted espera sin saberlo mi carta, él debe estar acercándose peligrosamente a su fin. Cuba no puede permitirlo. Si vamos a prohibir algo prohibamos que un hombre se nos muera de hambre, y hagámoslo con la única manera humana: la suplica. Si no es cuerdo o decente, menos lo será frente al maltrato o la indiferencia. Por favor Raúl escuchemos qué nos tiene que decir este hombre. Veo en una huelga de hambre, además de un acto de valor, el reconocimiento de una frustración extrema, algo anda mal entre nosotros. Orlando Zapata Tamayo es su nombre y según creo se encuentra cautivo en una prisión de Camagüey. Me costó trabajo terminar de escuchar a su madre, el llanto casi no la dejaba hablar.
¿Se ha preguntado usted el daño que le causa a la revolución todos esos actos de odio? Bajo él ha padecido, más que seres humanos, el espíritu de una colectividad, la esperanza de una nación. Por ese mismo odio sufrió cárcel un poeta al escribir “Fuera de juego”, un libro que hoy nos da lástima de tan inofensivo. Por igual motivo fue , atormentado Virgilio Piñera, así mismo se dejo morir de hambre a Pedro Luis Boitel en una celda de castigo, así se trasladaron a la fuerza a familias enteras para vivir en lugares extraños, así se le obligaba a confesar a los religiosos, mediante una planilla, la condición de su creencia en las escuelas cubanas y por eso mismo decenas de seres humanos, incluyendo mujeres y niños perecieron en la bahía de la habana a bordo de un remolcador, es cierto que en la historia de Cuba hay siglas penosas como el BRAC y el SIM pero también la historia de Cuba tendrá que cargar con las siglas de la UMAP igualmente penosas. Ante esa realidad de qué vale propinar una paliza o encarcelar o desacreditar a quien lo diga. Si hoy se pide perdón por estos abusos, si se reconocen con humildad y valentía, es decir con grandeza, se estará defendiendo nuestra cubanía. Le propongo dejar por escrito un ofrecimiento público de disculpas a quienes se les deba, si se les debe. Creo que todos debiéramos firmarlo, desde ambas partes y de todos los lugares.
Sr presidente, ¿Ha pensado usted en este país como un inmenso teatro donde casi todos se entregan al fingimiento, donde todos se ven compelidos a decir “sí” ante un poder cuyas necesidades de consenso y unanimidad además de ridículas, por lo imposible, son patológicas e innecesarias?
Pruebe usted un día lo contrario. Dese el lujo de ser impugnado. Acéptelo. No se pierda el privilegio de saber qué piensa en realidad, en lo más íntimo, hasta el más indigno y oscuro de los cubanos. Sienta la humilde curiosidad de verse emplazado y permítalo más allá de que sea justo o no. Si es justo agradézcalo porque usted saldrá ganando y si no lo es de seguro se desvanecerá por sí solo. De cosas así construyen su imagen los seres humanos, de ahí sale el recuerdo que dejará al final en sus semejantes. Somos un reflejo. Tengo hijos y no encuentro fuerzas para impedirles que se quejen de mí como les plazca. No es porque yo sea un hombre bueno, es que me muero por saber lo que piensan de mí y cómo lo piensan, que a veces es lo peor. Por ejemplo, ¿sabe usted cuántos cubanos están descontentos con su salario y van descontentos a cualquier marcha del pueblo combatiente? ¿Sabe usted cuántos cubanos quieren viajar libremente o cuántos quieren tener acceso a internet? ¿Sabe usted que muchos de nuestros hospitales se encuentran en pésimas condiciones, que en ellos los pacientes esperan largas colas, a veces de toda una mañana porque no tenemos suficientes médicos? Peor aún, los servicios de urgencias son precarios en múltiples lugares, no hay suficientes ambulancias y las personas deben ir al hospital por sus propios medios en condiciones lamentables. Y qué decir de los médicos. Viven con menos de veinte dólares por mes cuando en Cuba no se vive con menos de cinco al día y para colmo trabajan en pésimas condiciones. La educación. ¿Cree usted que los cubanos están contentos con las escuelas al campo? ¿Sabe usted cuántos cubanos odiaron que sus hijos fueran llevados al campo en todos estos años? ¿Sabe usted que se ha llegado a amenazar con manchar el expediente de un alumno si no marcha a las labores agrícolas? Exigir y criticar no significa destruir eso es también algo natural. Puro aire. Muchos están cautivos por señalar problemas que ahora usted denuncia con palabras más fuertes. Hace algún tiempo uno de los represores del quinquenio gris compareció en TV y la polémica provocada, y en la que se vieron involucrados los intelectuales más importantes de nuestro país, no fue motivo del más mínimo comentario en los medios de prensa, y se trata de un asunto de capital importancia en la historia de los últimos cincuenta años. Recuerdo ahora el dólar. Cuando todavía algunos guardaban prisión por tener el sucio y cochino dólar, como se le llamaba, el dólar comenzaba a ser despenalizado con tremenda naturalidad, o sea como el aire. Es que el aire no se puede penalizar al menos no por mucho tiempo y le aseguro: los cubanos ni siquiera hemos respirado demasiado.
Trato de decirle que tenemos algo inevitable en común, somos cubanos y le aseguro en la misma proporción. No es un orgullo, es un destino y por eso un orgullo ¿Ud. imagina al Padre de la Edad de Oro, al Mártir de Dos Ríos, quien tuvo el privilegio de morir sin haber herido a nadie, al hombre que en lo más cruento de la vida no dejó de cuidar a la Mujer, al Héroe Nacional suyo y mío- por tanto modelo y patrón- golpeando a una mujer o a un hombre en plena calle amparado en un poder frente al cual el individuo es un átomo, aunque sea un átomo de traición? No hay perdón para los actos de odio. El puñal que se clava en nombre de la libertad, se clava en el pecho de la libertad, dijo Martí.
Le pido pues, que prohíba agresiones como las que aquí le he narrado. En sus manos está que la Historia de Cuba no tenga que guardar en su memoria un acto más de villanía. Eso sí empaña a Cuba. Castígueme a mí si le da placer, pero castigue el odio, la represión y la violencia por deber, ante todo con usted mismo. Permita y pida que aquel que disienta lo diga como le plazca y sobre lo que le plazca mientras no ultraje ni agreda. Si un cubano se nos marcha herido y humillado cómo vamos a esperar que nos devuelva afecto. Esa no es una buena manera de defender la revolución.
Por último me limito a decirle que si llega ese momento de liberación y de él derivan consecuencias violentas para alguien y destructivas para la paz de Cuba puede contarme entre los suyos para impedirlo.
Alfredo Felipe Valdés
hijo de Loyda Valdés González
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